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Viral67

Diez años de lo más viral de internet, clasificado y explicado por un boomer 🙂

Viral67

Diez años de lo más viral de internet, clasificado y explicado por un boomer 🙂

Expedientes

Un caso al mes: qué se hizo viral, de dónde salió y qué significa.

Expedientes

Planking: la moda de tumbarse tieso en sitios absurdos

Expediente de junio. La moda mundial del momento consiste en lo siguiente: tumbarse boca abajo, rígido como una tabla de planchar, brazos pegados al cuerpo, cara al suelo, en el lugar más inesperado posible: encima de un buzón, de una cabina, de dos sillas, del carro del súper. Foto, subir, y a esperar que alguien lo supere. Se llama «planking» y ha llegado a todo: famosos, deportistas y tu vecino.

El caso

La escalada competitiva es el motor y también el problema: de la mesa del comedor se pasó a las azoteas y balcones, ya hay policías resoplando en varios países y una desgracia mortal en Australia que ha puesto la moda en todos los telediarios con el ceño fruncido:

Lo que he entendido

Que el planking es el ancestro de algo que veremos mil veces: la performance absurda competitiva, donde la gracia está en la incongruencia (un cuerpo tieso donde no toca) y el riesgo sube porque lo fácil ya lo hizo otro. Como fotografía conceptual amateur me parece hasta elegante; como deporte de altura, una tontería con esquelas. El dictamen del consultorio, válido para esta moda y las cien que vendrán: tumbarse, siempre; caerse, jamás. La gravedad no tiene cuenta, pero participa.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

El perro que habla: «¿el bacon? NO ME LO DIGAS»

Expediente de mayo, y es el vídeo que está sonando en todos los móviles del planeta: un perro pastor, sentado y atentísimo, mientras su dueño le cuenta EN VOZ DOBLADA una tragedia en tres actos: abrí la nevera, saqué el bacon… y me lo comí yo. El perro (con voz humana de colega traicionado) reacciona a cada giro: «¿el bacon? ¿EL BACON? no me lo digas…». Se titula «Ultimate Dog Tease» y es el doblaje de mascota definitivo.

El caso

Lo que he entendido

Que la humanidad lleva treinta mil años poniéndole voz al perro (que me lo digan a mí, que a mi difunto Rufo le tenía hasta acento) y por fin hay tecnología para compartir el doblaje con el planeta. El género mascota-que-habla acaba de nacer oficialmente y será eterno, apunto aquí, porque toca la fibra exacta: la sospecha universal de que el animal ENTIENDE y se está aguantando. El «maple kind» del alce… el bacon perdido… la cara del perro. Comedia perfecta de un minuto. Ah, y desde mayo, en mi casa, el embutido se llama «no-me-lo-digas». Son gajes del oficio.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

Nyan Cat: un gato con cuerpo de galleta cruza el espacio y no piensa parar

Expediente de abril, y es puro internet sin cortar: el vídeo del mes es un gato pixelado con cuerpo de galleta de fresa volando por el espacio, dejando una estela de arcoíris, mientras suena un bucle japonés que dice «nyan nyan nyan» hasta el fin de los tiempos. Se llama Nyan Cat. No hay más. No hace falta más.

El caso

El fenómeno tiene su métrica propia: la gente compite en cuánto tiempo AGUANTA viéndolo (hay versiones de una hora, de diez, de cien), y comenta con orgullo su marca, como si el gato fuera una prueba de resistencia espiritual. Millones de visitas, remixes en todos los estilos, y el arcoíris pixelado camino de icono de época.

Lo que he entendido

Que internet ha alcanzado su fase zen: el contenido sin contenido. Nyan Cat no cuenta nada, no vende nada, no parodia nada: es un salvapantallas con alma, la lava lamp de esta generación. Y como toda tontería perfecta, es inexplicablemente feliz: reto a cualquiera a verlo dos minutos sin que se le escape la sonrisa tonta. Mi marca son seis minutos, por cierto. En el minuto cuatro se alcanza una paz rara. No la recomiendo. No la cambio por nada.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

Friday: la canción más odiada de internet (y por qué eso es un logro)

Expediente de marzo. La protagonista del mes es Rebecca Black, 13 años, de California, cuya madre pagó unos 4.000 dólares a una empresucha que fabrica videoclips para adolescentes. El resultado es «Friday»: una oda al viernes con autotune de sierra, letra que informa de que después del jueves viene el viernes, y el dilema lírico central de la obra: ¿en qué asiento del coche me siento?

El caso

Internet la descubrió y la coronó «la peor canción de la historia» con tal entusiasmo que la hizo número uno de visitas del planeta: decenas de millones en semanas, parodias, versiones de estrellas, y la palabra «Friday» arruinada para siempre. La cara B del expediente es seria: la cría recibió una avalancha de crueldad, incluidas amenazas, por el delito de cantar regular a los 13 años.

Lo que he entendido

Que internet ha inventado el éxito por odio: la canción es mala, sí, pero el fenómeno no fue la canción, fue el placer colectivo de despedazarla, y ese combustible mueve más clics que la admiración. Y la segunda lección, que va en serio: al otro lado del meme había una niña. La chavala, por cierto, está manejando el vendaval con más dignidad que sus linchadores, que ya es decir. Fun, fun, fun, fun. Perdón. Es que no sale. ES VIERNES en mi cabeza desde marzo.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

Watson gana al Jeopardy: la máquina levanta la mano antes que tú

Expediente de febrero, y huele a ciencia ficción de la de verdad. IBM ha llevado a su superordenador Watson al concurso Jeopardy (el concurso de cultura general más mítico de América) a competir contra los dos mejores campeones humanos de la historia del programa. Resultado, tras tres noches en horario de máxima audiencia: la máquina los barrió. No fue ni ajustado.

El caso

Watson entendía las preguntas en lenguaje natural (con juegos de palabras incluidos, que es lo endiablado del concurso), buscaba en su memoria de doscientos millones de páginas y pulsaba antes. También dijo alguna burrada gloriosa (situó Toronto en Estados Unidos), que fue el alivio cómico de la semana. El campeón humano, Ken Jennings, se rindió con la elegancia del siglo escribiendo en su pantalla final: «Yo, por mi parte, doy la bienvenida a nuestros nuevos señores ordenadores»:

Lo que he entendido

Que febrero de 2011 quedará como el mes en que una máquina ganó a los humanos EN LENGUAJE, que era nuestro fuerte, no en cálculo, que era el suyo. Los ingenieros dicen que Watson no «entiende» nada, que solo es estadística monumental. Puede. Pero desde el sofá, viendo al armario azul responder con chulería de concursante veterano, uno apunta la fecha y piensa: esto no se queda aquí. Guardad este expediente unos años y me contáis.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

La voz de oro: el mendigo del cartel que conmovió al planeta

Expediente de enero, y arranca el año con la historia más redonda que puede dar internet. Un reportero de un periódico de Ohio grabó a Ted Williams, un hombre sin techo que pedía en un cruce con un cartel curioso: «Tengo el don de una voz dada por Dios». El reportero le pidió una demostración desde el coche. Y el señor, despeinado y con chaqueta militar, soltó una locución de radio PERFECTA, de terciopelo puro.

El caso

El vídeo explotó en horas, y la avalancha fue bíblica: ofertas de trabajo de la NBA, de emisoras nacionales, locuciones publicitarias, reencuentro con su madre en directo. En una semana pasó del cruce a los platós de todo el país:

Lo que he entendido

Que internet tiene debilidad por una historia concreta: el tesoro escondido en la cuneta. La voz de Ted era un billete de lotería tirado en un cruce, y a todos nos gusta creer que el talento acaba encontrando su micrófono. La letra pequeña, que el consultorio también apunta: la fama repentina es un tratamiento agresivo para cualquiera, y más para quien viene de una vida rota. Ojalá le vaya bien al hombre. La voz, desde luego, la tiene. Y el planeta, por una semana, tuvo fe.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

El doble arcoíris: el grito de asombro del año (y del meme del año)

Último expediente del año, y las listas de lo más viral de 2010 que publican estos días los entendidos coinciden en el campeón: el DOBLE ARCOÍRIS. Un señor de las montañas de Yosemite (Paul Vasquez, alias «Oso») grabó en enero un arcoíris doble desde su puerta, y su reacción de tres minutos y medio es la pieza: pasa del asombro al llanto, del llanto al éxtasis místico, gritando «DOUBLE RAINBOW ALL THE WAY» y la pregunta filosófica del año: «¿QUÉ SIGNIFICAAA?».

El caso

El vídeo dormía tranquilo hasta que un cómico famoso lo tuiteó este verano, y desde entonces: decenas de millones de visitas, la versión cantada con autotune (los mismos del Bed Intruder, que este año lo han cantado todo), anuncios de televisión parodiándolo y el «what does it mean» convertido en respuesta universal para cualquier misterio.

Lo que he entendido

Que en el año de los cerdos verdes y las vuvuzelas, lo más viral fue un hombre EMOCIONÁNDOSE DE VERDAD con la naturaleza, sin ironía ninguna, y eso me parece un final de año esperanzador: nos reímos de él, sí, pero en el fondo nos reímos de lo que nos gustaría sentir tan fuerte por algo, lo que sea, una vez al año. ¿Qué significa el doble arcoíris? Nada, Oso. O todo. Feliz 2011 desde el consultorio, y ojalá a todos nos pille algo que nos haga gritar así. Sin grabarlo, si puede ser. O grabándolo, qué narices, que ya somos de aquí.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

Angry Birds: física de tirachinas y cerdos verdes en cada bolsillo

Expediente de noviembre. El entretenimiento de bolsillo del año es finlandés y consiste en lo siguiente: unos pájaros sin alas, cabreados porque unos CERDOS VERDES les han robado los huevos, se lanzan con tirachinas contra las fortalezas de los ladrones. Se llama Angry Birds, cuesta menos que un café, y va camino de los cincuenta millones de descargas: el primer fenómeno de masas de esto que llaman «juegos de móvil».

El caso

La receta es física de instituto (parábolas, palancas, derrumbes) con plumas y gruñidos, en partidas de un minuto: la medida exacta de una cola del súper. El país entero anda con el dedo en diagonal, calculando ángulos, y los psicólogos ya teorizan sobre el enganche:

Lo que he entendido

Que el teléfono acaba de comerse a la consola sin hacer ruido: el videojuego más jugado del planeta ya no está en el salón, está en la cola del banco, y lo juega TU MADRE, que es la revolución de verdad (los finlandeses han conseguido lo que Nintendo soñaba: jugadores que no saben que son jugadores). Los pájaros sin alas que vuelan a tirachinas: si esto no es una metáfora de la década que empieza, se le parece. Nivel 3-14, tres estrellas, por cierto. Hay niveles que me han costado semanas. No me arrepiento de nada.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

Instagram: una app nueva para hacer que tus fotos parezcan de 1974

Expediente de octubre, tecnológico y aparentemente menor, pero este consultorio tiene una corazonada. Este mes ha salido para el iPhone una aplicación llamada INSTAGRAM: haces una foto, le pones un filtro que la hace parecer vieja (colores lavados, esquinas oscuras, marquito), y la compartes. Ya está. Eso es todo. Y en su primer día se apuntaron 25.000 personas.

El caso

La paradoja es deliciosa: teléfonos del futuro haciendo fotos disfrazadas de pasado. Los filtros (Toaster, Kelvin, y el ya famoso X-Pro) convierten tu café con leche en una polaroid del verano del 74, y la gente, en efecto, está fotografiando cafés con leche como si no hubiera un mañana:

Lo que he entendido

Que los dos chavales de esta app han entendido algo gordo: la gente no quería fotos MEJORES, quería fotos con ALMA, y el desgaste falso es alma instantánea. Nostalgia de serie, a un botón. La corazonada que dejo escrita: esto no es una app de fotos, es una red social disfrazada, y va a ser enorme. Si en unos años alguien paga una millonada por ella, recordad dónde lo leísteis. Y si no, recordad que este consultorio también predijo que Google+ triunfaría… no, espera, eso no lo prediqué. Menos mal.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

La red social: Hollywood estrena la película de Facebook (y de todos nosotros)

Expediente de septiembre. Esta semana se ha presentado «La red social»: David Fincher dirige, Aaron Sorkin escribe, y la historia es… Facebook. La fundación de Facebook. La web donde tu prima sube las fotos del bautizo, convertida en drama shakespeariano de traiciones en Harvard, con demandas, examigos y un Zuckerberg de ficción que corta el aliento de puro borde.

El caso

El tráiler ya es fenómeno en sí mismo (un coro infantil cantando «Creep» de Radiohead sobre fotos de perfil: escalofrío barato y perfecto), y el debate del mes está servido: ¿se puede hacer UNA PELÍCULA SERIA sobre una página web? ¿No es como rodar un drama sobre el fax?

Lo que he entendido

Que la respuesta es sí, y que la fecha importa: Hollywood acaba de certificar que internet ya no es tecnología, es BIOGRAFÍA. La película no va de servidores, va de ambición, soledad y de esa frase del cartel que resume la década que estrenamos: «No se hacen 500 millones de amigos sin hacer algunos enemigos». Quinientos millones. Medio planeta fichado en la web de un universitario con sudadera. Igual el drama no era exagerado, ahora que lo escribo.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

Bed Intruder: de las noticias locales al número uno, con autotune

Expediente de agosto. La historia empieza fea (un intento de asalto en una casa de Alabama) y se tuerce hacia lo nunca visto: la entrevista del telediario local al hermano de la víctima, Antoine Dodson, fue tan volcánica («esconde a tus críos, esconde a tu mujer») que unos músicos de internet (los Gregory Brothers) la pasaron por el autotune y la convirtieron en CANCIÓN. La «Bed Intruder Song». Que ha entrado en las listas de éxitos DE VERDAD, codeándose con Lady Gaga.

El caso

Lo que he entendido

Que acaba de nacer un género (la noticia cantada, el «songify») y también una economía: los músicos repartieron los beneficios con Dodson, que ha sacado a su familia del barrio con los derechos de su propio cabreo. Ahí está la novedad de esta década que empieza: el protagonista accidental ya puede cobrar por su momento. ¿Es incómodo que medio planeta cante un suceso feo? Lo es, y queda apuntado. Pero la familia cobró, el asaltante huyó y el estribillo es un martillo. El siglo XXI no va a ser sencillo de juzgar, me temo. Hide yo kids, hide yo wife. Perdón. Es el martillo.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

El pulpo Paul: el oráculo con tentáculos que nos dio el Mundial

Expediente de julio, y es EL expediente. España es campeona del mundo (todavía se me empañan las gafas al escribirlo), y la ciencia del verano tiene ocho patas: el PULPO PAUL, un común europeo del acuario de Oberhausen que predijo los resultados de Alemania eligiendo entre dos cajas de mejillones con banderas… y acertó TODO el Mundial. Ocho de ocho. Incluida la final: caja de España.

El caso

El planeta entero acabó pendiente de las predicciones del molusco en directo: cuando eligió nuestra caja, media Alemania pidió pulpo a la gallega y media España le ofreció la nacionalidad. Hubo primas, amenazas, guardaespaldas para el bicho (en serio) y debates científicos sobre si prefería las rayas horizontales. Ciencia de primera:

Lo que he entendido

Que el ser humano lleva consultando oráculos desde Delfos y no piensa parar: solo ha cambiado la sacerdotisa por un cefalópodo con retransmisión en directo. Paul acertó ocho quinielas seguidas (una entre 256, no era tan milagro, dicen los aguafiestas de la estadística), pero el fenómeno no era la probabilidad: era el planeta NECESITANDO un augurio compartido entre penalti y penalti. A mí que no me lo expliquen, que ese pulpo señaló mi bandera y luego Iniesta hizo el resto. Santo Paul de Oberhausen. En este consultorio, ya para siempre, patrón.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.