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Viral67

Diez años de lo más viral de internet, clasificado y explicado por un boomer 🙂

Viral67

Diez años de lo más viral de internet, clasificado y explicado por un boomer 🙂

Año: 2022

Expedientes

El baile de Miércoles: la niña gótica pone a bailar al planeta

Último expediente del año. Netflix estrenó hace un mes «Miércoles», la serie de la hija de la familia Addams, y hay una escena que se ha comido diciembre entero: Miércoles, en el baile del instituto, ejecutando una coreografía rarísima, entre robótica y poseída, con cara de funeral. La actriz, Jenna Ortega, se la inventó ella misma. Y ahora la baila TODO EL MUNDO.

El caso

El detalle curioso del expediente: en la serie suena una canción de los Cramps de los ochenta, pero TikTok le puso encima «Bloody Mary» de Lady Gaga acelerada, y esa mezcla apócrifa es la que ha dado la vuelta al mundo, hasta el punto de resucitar en las listas una canción de Gaga de hace once años. La propia Gaga ha acabado haciendo el baile:

Lo que he entendido

Que el año se cierra con su enésima lección de que nadie controla nada: Netflix fabricó una serie, una actriz improvisó un baile, internet le cambió la música, y el resultado final (que no diseñó nadie en concreto) es más famoso que la serie. Así funciona ahora la cultura: en cadena y sin autor. Y una nota tierna para acabar 2022: el baile del año lo firma un personaje que odia sonreír. Algo nos dice eso, no sé el qué. Feliz año desde el consultorio.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

El mes del check azul: ocho dólares y a suplantar farmacéuticas

Expediente de noviembre, y es de los que se estudiarán. Twitter, recién comprado y patas arriba, decidió que la insignia azul de «cuenta verificada», reservada hasta ahora a identidades comprobadas, se vendiera a ocho dólares al mes, sin comprobar nada. Ocho dólares. La identidad de cualquiera. ¿Qué podía salir mal?

El caso

Salió todo. En cuarenta y ocho horas hubo «cuentas oficiales» falsas de medio mundo corporativo, y la obra maestra la firmó un bromista que pagó sus ocho dólares por hacerse pasar por la farmacéutica Eli Lilly y tuiteó: «Nos complace anunciar que la insulina ahora es gratis». La farmacéutica de verdad tuvo que disculparse, sus acciones se dieron un batacazo y el programa de verificación entero se suspendió a los pocos días:

Lo que he entendido

Que noviembre de 2022 demostró en tiempo real para qué sirve la verificación: para saber quién habla. Quitas eso y en dos días un bromista con ocho dólares mueve la bolsa. Internet lleva años jugando a la suplantación, pero nunca le habían puesto el disfraz tan barato ni tan oficial. Lo apunto en la lista de cosas que este consultorio no habría sabido inventar: la broma de ocho dólares que costó miles de millones.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

«Hola, soy yo, el problema»: Taylor Swift le escribe el himno a la autocrítica

Expediente de octubre, musical. Taylor Swift ha sacado disco nuevo, Midnights, ha reventado todos los récords de reproducción habidos, y de él ha salido la frase del mes, que ya te habrá llegado aunque no sepas de dónde: «It’s me, hi, I’m the problem, it’s me». Soy yo, hola, yo soy el problema.

El caso

La canción es «Anti-Hero», y la frase (una confesión de autocrítica con melodía de himno) resultó ser universalmente aplicable: a tu bandeja de entrada, a tu cuñado, a tu equipo, a uno mismo un lunes. El formato del momento consiste en señalarse a la cámara al grito de «soy yo, hola», y lo hace desde la propia Taylor hasta el community manager de tu ayuntamiento:

Lo que he entendido

Que la frase ha triunfado porque le pone música a algo incomodísimo de decir sin música: a veces el problema eres tú. Dicho cantando, resulta hasta liberador, y de paso deja el mejor truco retórico del año: admitirlo tú primero, con gracia, antes de que lo diga otro. Tomo nota para las próximas asambleas de mi asociación. Soy yo. Hola. El problema soy yo. Ya está dicho, siguiente punto del orden del día.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

La Cola: Inglaterra despide a su reina con la cola definitiva

Expediente de septiembre, y lo escribo con el respeto que merece el suceso de fondo: ha muerto Isabel II tras setenta años de reinado. Pero este consultorio no va de la noticia, va de lo que hizo internet con ella, y lo que hizo fue britaniquísimo: obsesionarse con LA COLA.

El caso

Para despedir a la reina en su capilla ardiente, los britanicos montaron una cola de hasta dieciséis kilómetros a lo largo del Támesis, con esperas de hasta veinticuatro horas. La cola tuvo su propio seguimiento oficial en directo, su meteorología, sus famosos (David Beckham la hizo entera, trece horas, y se llevó la ovación del país) y su gentilicio: «The Queue», con mayúscula, como una institución más:

Lo que he entendido

Que cada pueblo llora como sabe, y los ingleses saben en fila. Hay algo conmovedor en despedir a una reina de setenta años de servicio con el gesto más democrático que existe: ponerse a la cola como todo el mundo, sin saltársela ni el mismísimo Beckham. Internet lo entendió al vuelo: La Cola era el monumento. Los imperios pasan; la fila bien hecha, permanece. Como español, mis respetos: nosotros para eso no valemos.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

El niño del maíz: «¡es maíz!» y el planeta entero de acuerdo

Expediente de agosto, y es el más tierno del año sin discusión. Un canal que entrevista a niños por la calle le preguntó a Tariq, siete años, qué le gusta. Respuesta: el maíz. Pero no una respuesta cualquiera: un monólogo apasionado, con la mazorca en la mano, sobre las virtudes del maíz. «¡Es maíz! ¡Tiene el jugo!». La sinceridad de ese niño ha conquistado el planeta.

El caso

La entrevista original es un minuto de felicidad pura: Tariq explicando que no siempre puede tener beicon, pero el maíz… el maíz siempre está ahí:

Después llegaron los profesionales de convertir entrevistas en canciones, y el «It’s Corn» musical ya es el hit no oficial del verano, con el crío convertido en estrella mundial de la mazorca:

Lo que he entendido

Que internet, que se pasa el año premiando el cinismo, cada pocos meses se rinde sin condiciones ante lo contrario: alguien a quien algo le gusta DE VERDAD, sin ironía, sin pose, sin vender nada. Un crío y una mazorca han conseguido lo que no consiguen los departamentos de marketing: unanimidad planetaria. El entusiasmo sincero es el último contenido que no se puede fabricar. Que tengas un día maiztástico, como dice el chaval.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

Gentleminions: chavales de traje en el cine de los Minions

Expediente de julio. Se ha estrenado la película de los Minions, la de los bichos amarillos para críos, y los cines del mundo se han llenado de grupos de quinceañeros vestidos de TRAJE. Traje y corbata, en manada, serios como notarios, para ver dibujos animados. Se hacen llamar «gentleminions».

El caso

La broma nació en TikTok y se propagó sola: acudir al estreno con la solemnidad de una junta de accionistas, aplaudir con entusiasmo desmedido y hacer el gesto de las manos juntas del villano Gru. Las recopilaciones son un desfile de delegaciones diplomáticas entrando a ver a los muñecos amarillos:

Algunos cines, desbordados por grupos de veinte trajeados alborotando, llegaron a prohibir la entrada con traje a la película, que es el cartel más raro que ha colgado un cine jamás:

Lo que he entendido

Que la chavalería ha descubierto el humor absurdo de la elegancia: no hay chiste más redondo que aplicar la máxima seriedad a la máxima tontería. En el fondo es teatro colectivo, como casi todo lo suyo, y de las modas de cine en manada esta es la más inofensiva y la mejor vestida. Un cine prohibiendo corbatas: 2022 va dejando frases que ninguna generación anterior podría haber pronunciado.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

Morbius: la película tan mala que la estrenaron dos veces

Expediente de junio, y es un caso único en la historia del cine y de internet. Morbius, la película del vampiro de Marvel con Jared Leto, se estrenó en abril y fracasó. Internet la adoptó como chiste: alabanzas irónicas por todas partes, «la mejor película jamás filmada», «ha recaudado un morbillón de dólares», y la frase inventada «it’s Morbin’ time», que Leto jamás dice en la película.

El caso

Y aquí lo grandioso: los ejecutivos de Sony vieron tanto entusiasmo en redes que se lo creyeron y la REESTRENARON en mil cines este mes. La gente, obviamente, tampoco fue esta vez: las salas registraron entradas de risa, literalmente. Ha fracasado dos veces la misma película en tres meses, un logro sin precedentes:

Lo que he entendido

Que los ejecutivos todavía no distinguen entre que internet hable de ti y que internet te quiera, y este expediente queda como lección número uno del manual: la ironía no compra entradas. Los chavales llevaban meses riéndose DE la película, no CON la película, y en la reunión de Sony alguien leyó los memes como una encuesta. Me lo imagino presentando la diapositiva: «señores, el público lo pide». Morbin’ time, amigo mío. Morbin’ time.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

Top Gun Maverick: los boomers reconquistamos el cine

Expediente de mayo, y este lo escribo con la chaqueta de aviador puesta. Se ha estrenado Top Gun: Maverick, la secuela que nadie pidió en voz alta pero que todos esperábamos en secreto desde 1986, y ha pasado una cosa insólita: el cine se ha llenado de gente de mi edad. Es el mejor estreno de la carrera de Tom Cruise y la película del fin de semana en todo el planeta.

El caso

Treinta y seis años después de la original, Cruise vuelve a subirse al caza, sin apenas pantalla verde, con los actores metidos en aviones de verdad vomitando de verdad. La nostalgia funcionó como un imán: salas llenas de cincuentones emocionados con la musiquilla del principio, muchos acompañados de hijos a los que llevaban años dando la brasa con la original:

Lo que he entendido

Que llevábamos años oyendo que el cine en sala había muerto, que si el streaming, que si los jóvenes… y ha bastado un señor de 59 años en un avión para llenar las salas otra vez. La chavalería tiene sus memes y nosotros tenemos esto: nuestra propia nostalgia, servida a novecientos kilómetros por hora. El consultorio certifica: los boomers también producimos fenómenos virales. Los nuestros simplemente tardan 36 años en cocinarse.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

Jiggle Jiggle: el documentalista más serio de la tele, convertido en rapero

Expediente de abril, y es de los que me hacen especial ilusión porque el protagonista es de mi quinta: Louis Theroux, documentalista británico serísimo, el hombre que ha entrevistado a neonazis y sectas con cara de no haber roto un plato. Pues bien: el rap que improvisó EN EL AÑO 2000 en uno de sus documentales acaba de convertirse en la canción del momento.

El caso

La historia es de carambola: en aquel documental sobre raperos, Theroux recitó tímidamente unos versos propios («mi dinero no tintinea, se dobla»). Veintidós años después, lo repitió de broma en una entrevista, un dúo de DJs de Manchester le puso autotune y ritmo, y el «Jiggle Jiggle» lleva un mes sonando en todos los móviles del planeta, con coreografía propia incluida:

El propio Theroux, desconcertado y encantado a partes iguales, explicando el fenómeno con su flema habitual:

Lo que he entendido

Que internet tiene una memoria rarísima: veintidós años ignorando ese documental y de pronto, por la carambola exacta de una entrevista y dos DJs, un señor de 51 años con gafas es el rapero del momento. La lección que me llevo es esperanzadora: todo lo que hayas hecho con gracia, por viejo que sea, sigue ahí esperando su momento. Mi dinero tampoco tintinea, Louis. Se dobla. Cada vez menos veces, pero se dobla.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

La bofetada: la noche que los Óscar se hicieron memes en directo

Expediente de marzo, urgente, escrito con la ceniza del suceso todavía caliente. Anoche, en plena gala de los Óscar, Will Smith se levantó de su butaca, subió al escenario con paso tranquilo y le cruzó la cara al cómico Chris Rock por un chiste sobre su mujer. En directo. En los Óscar. Y medio planeta lo vio dos segundos después.

El caso

Internet estableció un récord absoluto de velocidad de conversión suceso-a-meme: antes de que acabara la gala (donde el propio Smith, minutos después, recogió el Óscar a mejor actor llorando), la bofetada ya estaba subtitulada, remezclada, congelada en plantillas y analizada plano a plano como el Zapruder:

Lo que he entendido

Que ya no existen los acontecimientos, existen los memes en directo: la mitad del planeta se enteró de la bofetada por los chistes antes que por la noticia. Y una observación de boomer que me guardo: la gala llevaba años muriéndose por falta de espectadores, y lo único que la ha devuelto al centro del mundo son diez segundos sin guion. La televisión entera sostenida por el único momento que nadie planificó. Ahí hay una lección, y no sé si Hollywood querrá aprenderla.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

Bing Dwen Dwen: el panda que agotó China

Expediente de febrero, olímpico y peluche. Los Juegos de Invierno de Pekín han terminado y su estrella no ha sido ningún atleta: ha sido la mascota, Bing Dwen Dwen, un panda rechoncho metido en una carcasa de hielo transparente, como un panda en su propia bola de nieve. China entera se ha vuelto loca por él, y cuando digo loca digo colas de horas a bajo cero y tiendas racionando: un muñeco por familia.

El caso

El peluche se agotó en todo el país en cuestión de días, la organización tuvo que prometer más producción, y la reventa se disparó a precios de disparate. Los vídeos de las colas y del frenesí dieron la vuelta al mundo:

Lo que he entendido

Que unos Juegos Olímpicos cuestan miles de millones y contratan a los mejores diseñadores del planeta, y al final el éxito depende de lo mismo que en la tómbola del pueblo: que el muñeco sea achuchable. El panda con escafandra de hielo cumple la ley universal de las mascotas (redondo, brillante, cara de bueno) y la gente respondió como responde la gente a esas cosas: queriendo uno. El deporte pasa; el peluche queda. Sabia, China.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

Wordle: los cuadraditos verdes conquistan el mundo (y esta vez jugamos nosotros)

Expediente de enero. Si tus redes amanecen llenas de cuadrículas de cuadraditos grises, amarillos y verdes sin explicación ninguna, tranquilo: es Wordle, el fenómeno del mes, y por una vez el fenómeno es NUESTRO. Un juego de adivinar una palabra al día, seis intentos, sin anuncios, sin registro, sin trampa.

El caso

Lo hizo un programador galés, Josh Wardle, como regalo para su pareja, que es fanática de los juegos de palabras. Lo colgó gratis en internet, y de unas decenas de jugadores en otoño se ha pasado a millones en enero. El truco del contagio son precisamente los cuadraditos: el juego te deja compartir tu resultado sin desvelar la palabra, y esa cuadrícula críptica en el muro de alguien es un anzuelo perfecto:

Lo que he entendido

Que ha triunfado por ser exactamente lo contrario de todo lo demás: UNA palabra al día, y se acabó. No te pide que vuelvas, no te mete prisa, no te vende nada. En la era del scroll infinito, el juego más viral del mundo es uno que te echa de casa en cinco minutos. Y otra cosa: es el primer fenómeno de internet en años donde los boomers jugamos en igualdad de condiciones, porque de palabras sabemos un rato. El New York Times ya lo ha comprado por un dineral, por cierto. El regalo romántico mejor amortizado de la historia.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.