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Viral67

Diez años de lo más viral de internet, clasificado y explicado por un boomer 🙂

Viral67

Diez años de lo más viral de internet, clasificado y explicado por un boomer 🙂

Año: 2011

Expedientes

«Cosas que dicen las chicas»: nace la plantilla que parió mil imitaciones

Último expediente del año. El vídeo del mes se titula «Sh*t Girls Say» (lo de las cosas que dicen las chicas, con palabro delante) y su mecánica es simple: un cómico canadiense, Kyle Humphrey, vestido de chica normal, encadena en sesenta segundos frases sueltas del repertorio cotidiano femenino según él: «¿me pasas la mantita?», «escucha, escucha, ESCUCHA», «no puedo ni mirarlo». Cameo de estrella incluido (Juliette Lewis, nada menos).

El caso

El vídeo explotó en días y, más importante, parió UN FORMATO: ya están saliendo las respuestas y variantes («cosas que dicen los tíos», «cosas que dicen las madres», «cosas que se dicen a los canarios»), y huele a que 2012 será el año de las «cosas que dice todo el mundo».

Lo que he entendido

Que internet acaba de industrializar el chiste más viejo del bar: la imitación de grupo («los de tal pueblo siempre dicen…»), convertida en plantilla infinita. El debate de si es cariño u ofensa también viene incluido de serie, y las mejores respuestas lo están zanjando con más ingenio que enfado. Cierro 2011 con esta observación: empezamos el año con una voz de oro en un cruce y lo acabamos con todos imitándonos a todos. Internet, definitivamente, ya es el patio del colegio más grande del mundo. Feliz 2012, si los mayas nos dejan, que de eso hablaremos.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

Una flecha en la rodilla: el videojuego del año habla como tu abuelo

Expediente de noviembre, gamer y reumático. Se ha lanzado Skyrim, un juego de rol gigantesco de dragones y nieve que está devorando las vidas de medio planeta. Pero el fenómeno viral no es un dragón: es una FRASE. Los guardias de las ciudades del juego, para dar ambiente, sueltan comentarios al pasar, y uno se repite: «Yo antes era un aventurero como tú… hasta que me pusieron una flecha en la rodilla».

El caso

Internet ha adoptado la frase como plantilla universal de la nostalgia rota: «yo antes salía de fiesta como tú, hasta que…», «yo antes tenía sueños, hasta que…». Está en todos los foros, en todas las camisetas, y gritársela a un desconocido es ya un saludo gremial:

Lo que he entendido

Que la frase ha triunfado porque es, sin quererlo, la estructura exacta de la mediana edad: todos éramos aventureros hasta que la vida nos puso su flecha (una hipoteca, un lumbago, unos críos). Los chavales la usan de broma; los de mi quinta la leemos como un documental. Y me hace gracia que el meme del año venga de un videojuego que va de gritarle a dragones: al final lo que conmueve al patio es siempre lo mismo, un señor con dolores contando batallitas. Fus Ro Dah, chavales. (Es del juego. Significa algo así como «a tomar viento». Útil.)


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

Siri: el teléfono contesta (y medio mundo le pregunta tonterías)

Expediente de octubre. Apple ha presentado el iPhone 4S y su novedad no es la cámara ni la pantalla: es SIRI, una asistente de voz a la que le hablas y te contesta. Le dices «recuérdame comprar leche» y lo apunta. Le preguntas si lloverá y te lo dice. Y como somos como somos, la humanidad entera ha dedicado la semana a lo importante: preguntarle tonterías a ver qué dice.

El caso

Los vídeos de «cosas graciosas que responde Siri» ya son género propio: le piden matrimonio, le preguntan el sentido de la vida (responde «42», guiño de bibliotecaria), le declaran amor y despacha con frialdad de máquina bien educada. La presentación oficial, con el ejecutivo hablándole al teléfono como a un mayordomo, ya es historia de la tecnología:

Lo que he entendido

Que hemos empezado a HABLARLE a las máquinas, y eso no tiene vuelta atrás. Hoy Siri es medio sorda, entiende regular y contesta chistes enlatados, y todos jugamos con ella como con un loro nuevo. Pero este consultorio deja apuntada la intuición: el día que el loro entienda de verdad, la broma cambiará de bando. De momento, mi récord personal: «Siri, ¿me quieres?» «Busquemos una respuesta en internet». Así, de primeras, más sincera que muchas personas.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

Qwikster: Netflix se dispara en el pie en directo

Expediente de septiembre, empresarial y doloroso de ver. Netflix, la empresa de moda (alquila DVDs por correo y tiene un invento creciente de cine por internet, el «streaming»), decidió este verano subir los precios un 60%. Cabreo monumental. ¿La solución de su fundador, Reed Hastings? Un vídeo de disculpa casero… anunciando que PARTE LA EMPRESA EN DOS: el streaming seguirá siendo Netflix, y los DVDs pasarán a llamarse… QWIKSTER.

El caso

Dos webs, dos facturas, dos colas de películas, y un nombre que suena a estornudo. Los clientes pasaron del cabreo al pitorreo, la acción se desplomó, Saturday Night Live lo parodió con saña, y este consultorio deja escrita su apuesta: el invento no dura ni un trimestre. Qwikster morirá sin haber llegado a nacer, al tiempo:

Lo que he entendido

Que hasta las empresas listas se marean cuando el futuro les da la razón demasiado pronto: Hastings VE que el DVD está muerto y el streaming es el porvenir (y acertará, ojo, apunto esto también), pero quiso enterrar el pasado tan deprisa que casi entierra la empresa. La lección para el manual: se puede tener razón en el destino y estamparse en la curva. Y la lección pequeña, gratis: antes de bautizar nada, decid el nombre en voz alta tres veces. Qwikster. Qwikster. Lo veis, ¿no?


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

El tejón de la miel: al animal más duro del mundo le da todo igual

Expediente de agosto, y es de fauna, pero de fauna con narrador. El vídeo del verano es un documental de naturaleza sobre el ratel o tejón de la miel (un bicho africano con pinta de mofeta grande que roba colmenas, pelea con cobras y se ríe de las abejas) REDOBLADO por un tal Randall, una voz amaneradísima y desatada que va comentando las imágenes con la frase que ya es lema planetario: «honey badger don’t care». Al tejón de la miel LE DA IGUAL.

El caso

Lo que he entendido

Que internet acaba de inventar (o de perfeccionar) el documental doblado con guasa, que es un género con futuro infinito: imágenes serias + narrador sinvergüenza = comedia instantánea. Y que el tejón ha triunfado por lo mismo que triunfan ciertos jubilados de mi cuadrilla: la indiferencia absoluta como filosofía de vida. Le pica una cobra, se echa una siesta, se levanta y SE COME LA COBRA. En un mundo con demasiadas opiniones, el animal tótem de la década ya tiene nombre: no le importa nada, y por eso nos importa tanto. Honey badger don’t care. Aspiremos todos.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

Google+: llega el «matador de Facebook» (con invitación, oiga)

Expediente de julio, tecnológico. Google, cansada de que la vida social de internet pase en casa de Zuckerberg, ha lanzado por fin su red social: Google+. Viene con ideas resultonas (los «círculos» para separar a los amigos del trabajo de los del bar, videollamadas en grupo) y con la jugada de marketing más vieja del mundo: SOLO se entra por invitación. Resultado: medio planeta mendigando una invitación para un sitio donde aún no hay nadie.

El caso

Los números de arranque son mareantes (millones de usuarios en semanas, el crecimiento más rápido jamás visto) y la prensa ya reparte títulos de «Facebook killer». En las oficinas la pregunta del mes es «¿tienes invitación?», y en Google+ la actividad principal es, básicamente, comentar lo vacío que está esto:

Lo que he entendido

Que una red social no es un producto, es una fiesta: puedes montar el local más bonito del mundo, que si la gente ya está a gusto en el bar de al lado, irán a mirar, dirán «qué bonito», y volverán donde están sus amigos. La escasez artificial llena titulares pero no salones. Dejo escrita la profecía del consultorio, para vergüenza futura mía o de Google: esto acaba en solar. Elegante, eso sí. Como todos los solares de Google.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

Planking: la moda de tumbarse tieso en sitios absurdos

Expediente de junio. La moda mundial del momento consiste en lo siguiente: tumbarse boca abajo, rígido como una tabla de planchar, brazos pegados al cuerpo, cara al suelo, en el lugar más inesperado posible: encima de un buzón, de una cabina, de dos sillas, del carro del súper. Foto, subir, y a esperar que alguien lo supere. Se llama «planking» y ha llegado a todo: famosos, deportistas y tu vecino.

El caso

La escalada competitiva es el motor y también el problema: de la mesa del comedor se pasó a las azoteas y balcones, ya hay policías resoplando en varios países y una desgracia mortal en Australia que ha puesto la moda en todos los telediarios con el ceño fruncido:

Lo que he entendido

Que el planking es el ancestro de algo que veremos mil veces: la performance absurda competitiva, donde la gracia está en la incongruencia (un cuerpo tieso donde no toca) y el riesgo sube porque lo fácil ya lo hizo otro. Como fotografía conceptual amateur me parece hasta elegante; como deporte de altura, una tontería con esquelas. El dictamen del consultorio, válido para esta moda y las cien que vendrán: tumbarse, siempre; caerse, jamás. La gravedad no tiene cuenta, pero participa.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

El perro que habla: «¿el bacon? NO ME LO DIGAS»

Expediente de mayo, y es el vídeo que está sonando en todos los móviles del planeta: un perro pastor, sentado y atentísimo, mientras su dueño le cuenta EN VOZ DOBLADA una tragedia en tres actos: abrí la nevera, saqué el bacon… y me lo comí yo. El perro (con voz humana de colega traicionado) reacciona a cada giro: «¿el bacon? ¿EL BACON? no me lo digas…». Se titula «Ultimate Dog Tease» y es el doblaje de mascota definitivo.

El caso

Lo que he entendido

Que la humanidad lleva treinta mil años poniéndole voz al perro (que me lo digan a mí, que a mi difunto Rufo le tenía hasta acento) y por fin hay tecnología para compartir el doblaje con el planeta. El género mascota-que-habla acaba de nacer oficialmente y será eterno, apunto aquí, porque toca la fibra exacta: la sospecha universal de que el animal ENTIENDE y se está aguantando. El «maple kind» del alce… el bacon perdido… la cara del perro. Comedia perfecta de un minuto. Ah, y desde mayo, en mi casa, el embutido se llama «no-me-lo-digas». Son gajes del oficio.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

Nyan Cat: un gato con cuerpo de galleta cruza el espacio y no piensa parar

Expediente de abril, y es puro internet sin cortar: el vídeo del mes es un gato pixelado con cuerpo de galleta de fresa volando por el espacio, dejando una estela de arcoíris, mientras suena un bucle japonés que dice «nyan nyan nyan» hasta el fin de los tiempos. Se llama Nyan Cat. No hay más. No hace falta más.

El caso

El fenómeno tiene su métrica propia: la gente compite en cuánto tiempo AGUANTA viéndolo (hay versiones de una hora, de diez, de cien), y comenta con orgullo su marca, como si el gato fuera una prueba de resistencia espiritual. Millones de visitas, remixes en todos los estilos, y el arcoíris pixelado camino de icono de época.

Lo que he entendido

Que internet ha alcanzado su fase zen: el contenido sin contenido. Nyan Cat no cuenta nada, no vende nada, no parodia nada: es un salvapantallas con alma, la lava lamp de esta generación. Y como toda tontería perfecta, es inexplicablemente feliz: reto a cualquiera a verlo dos minutos sin que se le escape la sonrisa tonta. Mi marca son seis minutos, por cierto. En el minuto cuatro se alcanza una paz rara. No la recomiendo. No la cambio por nada.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

Friday: la canción más odiada de internet (y por qué eso es un logro)

Expediente de marzo. La protagonista del mes es Rebecca Black, 13 años, de California, cuya madre pagó unos 4.000 dólares a una empresucha que fabrica videoclips para adolescentes. El resultado es «Friday»: una oda al viernes con autotune de sierra, letra que informa de que después del jueves viene el viernes, y el dilema lírico central de la obra: ¿en qué asiento del coche me siento?

El caso

Internet la descubrió y la coronó «la peor canción de la historia» con tal entusiasmo que la hizo número uno de visitas del planeta: decenas de millones en semanas, parodias, versiones de estrellas, y la palabra «Friday» arruinada para siempre. La cara B del expediente es seria: la cría recibió una avalancha de crueldad, incluidas amenazas, por el delito de cantar regular a los 13 años.

Lo que he entendido

Que internet ha inventado el éxito por odio: la canción es mala, sí, pero el fenómeno no fue la canción, fue el placer colectivo de despedazarla, y ese combustible mueve más clics que la admiración. Y la segunda lección, que va en serio: al otro lado del meme había una niña. La chavala, por cierto, está manejando el vendaval con más dignidad que sus linchadores, que ya es decir. Fun, fun, fun, fun. Perdón. Es que no sale. ES VIERNES en mi cabeza desde marzo.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

Watson gana al Jeopardy: la máquina levanta la mano antes que tú

Expediente de febrero, y huele a ciencia ficción de la de verdad. IBM ha llevado a su superordenador Watson al concurso Jeopardy (el concurso de cultura general más mítico de América) a competir contra los dos mejores campeones humanos de la historia del programa. Resultado, tras tres noches en horario de máxima audiencia: la máquina los barrió. No fue ni ajustado.

El caso

Watson entendía las preguntas en lenguaje natural (con juegos de palabras incluidos, que es lo endiablado del concurso), buscaba en su memoria de doscientos millones de páginas y pulsaba antes. También dijo alguna burrada gloriosa (situó Toronto en Estados Unidos), que fue el alivio cómico de la semana. El campeón humano, Ken Jennings, se rindió con la elegancia del siglo escribiendo en su pantalla final: «Yo, por mi parte, doy la bienvenida a nuestros nuevos señores ordenadores»:

Lo que he entendido

Que febrero de 2011 quedará como el mes en que una máquina ganó a los humanos EN LENGUAJE, que era nuestro fuerte, no en cálculo, que era el suyo. Los ingenieros dicen que Watson no «entiende» nada, que solo es estadística monumental. Puede. Pero desde el sofá, viendo al armario azul responder con chulería de concursante veterano, uno apunta la fecha y piensa: esto no se queda aquí. Guardad este expediente unos años y me contáis.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

La voz de oro: el mendigo del cartel que conmovió al planeta

Expediente de enero, y arranca el año con la historia más redonda que puede dar internet. Un reportero de un periódico de Ohio grabó a Ted Williams, un hombre sin techo que pedía en un cruce con un cartel curioso: «Tengo el don de una voz dada por Dios». El reportero le pidió una demostración desde el coche. Y el señor, despeinado y con chaqueta militar, soltó una locución de radio PERFECTA, de terciopelo puro.

El caso

El vídeo explotó en horas, y la avalancha fue bíblica: ofertas de trabajo de la NBA, de emisoras nacionales, locuciones publicitarias, reencuentro con su madre en directo. En una semana pasó del cruce a los platós de todo el país:

Lo que he entendido

Que internet tiene debilidad por una historia concreta: el tesoro escondido en la cuneta. La voz de Ted era un billete de lotería tirado en un cruce, y a todos nos gusta creer que el talento acaba encontrando su micrófono. La letra pequeña, que el consultorio también apunta: la fama repentina es un tratamiento agresivo para cualquiera, y más para quien viene de una vida rota. Ojalá le vaya bien al hombre. La voz, desde luego, la tiene. Y el planeta, por una semana, tuvo fe.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.