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Viral67

Diez años de lo más viral de internet, clasificado y explicado por un boomer 🙂

Viral67

Diez años de lo más viral de internet, clasificado y explicado por un boomer 🙂

Año: 2020

Expedientes

El musical de Ratatouille: internet se aburre y monta un musical entero

Último expediente del año maldito, y lo cierro con la mejor noticia posible sobre la especie humana. Resulta que en agosto una chavala subió una cancioncilla inventada sobre Remy, la rata cocinera de Ratatouille. Otra persona le añadió armonías. Otra, coreografía. Un escenógrafo de verdad, decorados. Y a estas alturas de diciembre, internet ha compuesto, diseñado y producido UN MUSICAL ENTERO de Ratatouille sin que nadie lo organizara.

El caso

Broadway está cerrado por la pandemia, así que los profesionales del teatro musical, ociosos y tristes, se fueron sumando al juego con toda la artillería: orquestaciones, libreto, carteles. La cosa acaba en función benéfica real con actores famosos, y Disney, en vez de mandar abogados, ha bendecido el invento:

Lo que he entendido

Que encerrada, asustada y sin teatros, la humanidad se puso a construir algo hermoso y absurdo POR TURNOS, sin jefe ni plan, como las catedrales pero con una rata que cocina. Es el expediente perfecto para cerrar 2020: el mismo internet que acapara papel higiénico monta musicales benéficos. Somos eso, las dos cosas, y este año lo ha dejado clarísimo. Feliz 2021, si tal cosa existe. El consultorio seguirá informando.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

Baby Shark, vídeo más visto de la historia: los críos han ganado internet

Expediente de noviembre, y es un cambio de reinado histórico: «Baby Shark», la canción infantil del tiburón bebé, acaba de convertirse en el vídeo más visto de la historia de YouTube, destronando al «Despacito». Siete mil millones de visualizaciones. Siete mil. Millones.

El caso

La hazaña, por partes: dos minutos de tiburones de colores, una melodía diseñada por ingenieros coreanos para perforar cráneos, y el ejército de reproducción más fiel del universo: criaturas de dos años con la tablet de sus padres, capaces de ver el mismo vídeo cuarenta veces seguidas ANTES de desayunar. Ninguna estrella del pop puede competir con eso:

Lo que he entendido

Que el trono de internet no lo ha conquistado ni el reguetón ni el algoritmo: lo ha conquistado la guardería. El vídeo más visto de la humanidad es, técnicamente, una canguro digital. Los padres del planeta saben exactamente cómo se han generado esas visualizaciones: cenas salvadas, rabietas desactivadas, viajes en coche sobrevividos. Doo doo doo doo doo doo. Perdón. Llevo tres días. Mandad ayuda.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

Prehistoria del consultorio (X y final): 2009, «te dejo terminar» — y todo lo demás empezó

Décima y última entrega de la prehistoria, y cierro la excavación donde hay que cerrarla: la noche del 13 de septiembre de 2009, en la gala de los premios MTV, cuando el meme invadió la realidad y ya no hubo frontera.

El expediente

Taylor Swift, 19 años, recogía su primer gran premio cuando Kanye West subió al escenario SIN GUION, le quitó el micrófono y pronunció las palabras que el siglo repetiría hasta el agotamiento: «Yo, Taylor, me alegro por ti y TE DEJO TERMINAR, pero Beyoncé hizo uno de los mejores vídeos de todos los tiempos». La cara de la chavala. El silencio. Beyoncé en el patio de butacas queriendo desaparecer:

El «Imma let you finish» se convirtió en plantilla instantánea y eterna (interrumpe cualquier cosa para reivindicar cualquier otra), el presidente Obama llamó «idiota» a Kanye con un micrófono abierto, y la cultura pop entera quedó organizada durante una década alrededor de aquellos quince segundos.

Lo que aprendimos

Que al final de la prehistoria ya estaba todo: el directo que se rompe, el clip que da la vuelta al mundo antes del amanecer, el personaje que es meme y persona a la vez, y la audiencia convertida en tribunal permanente. Con esto cierro la serie y el círculo: cuando en enero empecé este consultorio con cuatro fotos de Dolly Parton, no sabía que estaba continuando una tradición de veinte años de tonterías trascendentales. Ahora lo sé. Te dejo terminar, internet. Pero este consultorio va a seguir contándote. Hasta el mes que viene.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

El patinador del zumo: paz interior sobre ruedas y Fleetwood Mac

Expediente de octubre, y es el vídeo más importante del año en la categoría de «no pasa nada y es perfecto»: un señor de Idaho, Nathan Apodaca, patinando por una autopista al amanecer, bebiendo zumo de arándanos a morro, con «Dreams» de Fleetwood Mac sonando y una cara de paz absoluta. Veinticinco segundos. El planeta entero, hipnotizado.

El caso

El contexto lo mejora: el hombre iba al trabajo, se le rompió la furgoneta, sacó el monopatín de atrás y siguió a lo suyo, grabándose sin drama. De ahí en adelante, todo fue bonito: «Dreams», una canción de 1977, volvió a las listas de éxitos cuarenta y tres años después; el mismísimo Mick Fleetwood se abrió cuenta solo para imitar el vídeo; y a Nathan le llovieron los regalos, furgoneta incluida:

Lo que he entendido

Que en el año más ansioso que se recuerda, el vídeo definitivo resultó ser un hombre al que se le acababa de estropear la furgoneta y decidió que la mañana seguía siendo buena. Esa clase de serenidad no se compra en ninguna tienda. Y de regalo, la mejor noticia musical del año: los chavales descubriendo a Fleetwood Mac. Entren sin llamar, muchachos, el catálogo es enorme.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

Prehistoria del consultorio (IX): 2009, la señora que calló al jurado

Novena entrega, penúltima: 2009, primera parte. El año en que internet aprendió a llorar de alegría, cortesía de una señora escocesa de 47 años con vestido de mercadillo.

El expediente

Susan Boyle salió al escenario de Britain’s Got Talent con el aspecto de la vecina que te riega las plantas, dijo que quería ser cantante profesional, y el teatro entero (jurado incluido, con Simon Cowell poniendo su cara de escepticismo industrial) se rió por adelantado. Entonces cantó «I Dreamed a Dream» de Los Miserables. Y el mundo se calló de golpe:

El vídeo batió todos los récords de la época (cientos de millones de visitas en días, cuando eso no lo hacía nadie) y los completaron dos criaturas del mismo año: David, el niño mareado por la anestesia del dentista filosofando desde el asiento trasero («¿esto es la vida real?»), y el gato del teclado, Keyboard Cat, que «despedía» con su musiquilla cada fracaso de internet:

Lo que aprendimos

Que el vídeo más viral no es el más raro sino el que te hace SENTIR más rápido: Susan fue la bofetada mundial a los prejuicios (60 segundos de «no juzgues», sin sermón), David la pregunta filosófica del siglo en boca de un crío drogado por el dentista, y el gato… el gato era un gato con teclado, no todo tiene lectura. 2009 descubrió que internet no era frío: era el amplificador de emociones más potente jamás construido. Para lo que vino después, id a la décima entrega. La traca final.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

Among Us: el juego de acusar a tus amigos (y la palabra «sus»)

Expediente de septiembre. El fenómeno del mes es un videojuego que ya tiene dos años pero que ha explotado ahora: Among Us. La premisa es un clásico de campamento: una nave espacial, una tripulación de muñequitos de colores, y entre ellos un IMPOSTOR que va eliminando gente. El juego de verdad no está en la nave: está en las reuniones donde todos se acusan de todo.

El caso

De aquí ha salido la palabra que vas a oír hasta en la sopa: «sus», abreviatura de sospechoso. El rojo es sus. Tu hermano es sus. El profesor que pone examen el lunes es sus. El juego ha resucitado además una institución en extinción: la partida en grupo con amigos gritándose, aunque sea cada uno en su casa:

Lo que he entendido

Que el videojuego estrella del año de la desconfianza mundial va, exactamente, de desconfiar de los tuyos. No hace falta ser sociólogo. Pero lo bonito es el envoltorio: acusarse entre amigos, en broma y con muñequitos, es una manera estupenda de purgar el año. El «sus» ha venido para quedarse, aviso. Apúntala, que es la primera palabra del diccionario chaval-boomer que vale la pena robar. Yo ya la uso en las reuniones de la asociación, con gran éxito.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

Prehistoria del consultorio (VIII): 2008, el mundo baila (y YouTube trolea)

Octava entrega: 2008, el año en que la broma se hizo institución y un hombre normal bailó mal por todo el planeta con resultado de nudo en la garganta.

El expediente

El 1 de abril de 2008, YouTube entero se convirtió en la mayor troleada de la historia: TODOS los vídeos destacados de la portada, fueras donde fueras, redirigían a Rick Astley. Millones de personas rickrolleadas simultáneamente por la propia plataforma: el meme de foro consagrado por la catedral. (El vídeo oficial ya lo dejé en la entrega anterior y no pienso repetir la broma. O sí. No. Contened la respiración cada vez que veáis un enlace mío, eso es todo.)

Y el fenómeno grande del año fue un señor con camiseta y pantalón cargo: Matt Harding, que se pateó el mundo grabándose cuatro segundos en cada sitio haciendo el mismo bailecito torpe, y montó «Where the Hell is Matt? 2008»: él, dando saltitos idénticos, en cuarenta y dos países… cada vez rodeado de MÁS gente local bailando con él. En la zona desmilitarizada de Corea, en Soweto, en un pueblo de la India bajo la lluvia:

Lo que aprendimos

Que cuatro segundos de baile malo, multiplicados por el planeta, producen un efecto que el National Geographic no consigue con años de documentales: la evidencia visual de que somos los mismos en todas partes, y de que a los mismos nos gusta dar saltitos. Es posiblemente el vídeo más optimista jamás subido a internet, y en este año de 2020 en que escribo, encerrados y sin poder ir ni a Cuenca, verlo escuece y cura a la vez. Baila mal, Matt. Baila mal por todos nosotros.


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Expedientes

Fall Guys: sesenta gominolas se pelean y el planeta aplaude

Expediente de agosto. El videojuego del verano no tiene tiros ni héroes: tiene JUDÍAS. Sesenta muñecos con forma de gominola con patas corriendo carreras de obstáculos absurdas (puertas falsas, aspas gigantes, suelos que desaparecen) hasta que solo queda uno. Se llama Fall Guys y es el Grand Prix del Verano de nuestra infancia hecho videojuego, con la vaquilla incluida en espíritu.

El caso

Salió a principios de mes y arrasó al instante: récords de jugadores, los streamers más grandes del mundo dedicados a él, y algo rarísimo en los videojuegos de competición: la gente PIERDE RIÉNDOSE. Porque el juego es injusto a propósito, como la vida, y ver a tu gominola salir despedida por un martillo giratorio no admite enfado:

Lo que he entendido

Que después de meses de encierro y pantallas serias, el planeta quería exactamente esto: caerse en grupo y con música alegre. Fall Guys es la recreación digital del patio del colegio, empujones incluidos, y su triunfo confirma la teoría de este consultorio: en los años malos, gana lo tonto. Y bendito sea. Mi gominola, por cierto, jamás ha pasado de la segunda ronda. Como en el patio, exacto.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

Prehistoria del consultorio (VII): 2007, el año dorado (Chocolate Rain, el dedo de Charlie y el Rickroll)

Séptima entrega, y llegamos a la cosecha del 2007, que es al meme lo que el 82 al Rioja: el año dorado. Tres monumentos en doce meses. Vamos por orden.

El expediente

Uno: «Chocolate Rain». Un universitario llamado Tay Zonday, con voz de barítono imposible para su cara de crío, cantando una canción propia (y protesta, ojo, que iba de racismo) con la acotación en pantalla más famosa de la historia: «me aparto del micro para respirar»:

Dos: «Charlie bit my finger». Dos hermanitos ingleses en una butaca: el pequeño muerde el dedo del mayor, el mayor emite la queja más citada de la década («¡Charlie! ¡Eso ha dolido!») y Charlie ríe como un supervillano de dieciocho meses. El vídeo doméstico definitivo, camino de ser el más visto del planeta:

Y tres: en los foros nace la travesura perfecta. Prometes un enlace interesante («fotos exclusivas», «el tráiler filtrado») y la víctima se encuentra… a Rick Astley, 1987, hombreras y gabardina, cantando «Never Gonna Give You Up». Acabas de ser RICKROLLEADO:

Lo que aprendimos

Que 2007 fijó los tres géneros eternos: el talento raro que revienta la puerta (Tay), la vida doméstica como patrimonio universal (Charlie) y la broma-ritual que une a los desconocidos (el Rickroll). Todo lo que este consultorio documente en los años veinte será variación de estos tres palos. Y aviso solemne: el enlace de aquí arriba es EXACTAMENTE el que parece. Lo he puesto con la alegría del deber cumplido. Nunca os voy a abandonar, nunca os voy a decepcionar. Eso dice la canción. En este consultorio, se cumple.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

«La naturaleza está sanando»: delfines, cabras y mentiras piadosas

Expediente de julio. Con medio planeta encerrado estos meses, corrió la leyenda dorada del confinamiento: la naturaleza estaba recuperando lo suyo. Delfines en los canales de Venecia, cisnes, aguas cristalinas. Era mentira, o casi: los delfines eran de otra parte, los cisnes siempre estuvieron allí. Pero la frase «nature is healing» ya era imparable, y al descubrirse el truco, mutó en el chiste del año.

El caso

Hubo casos verdaderos y gloriosos, como las cabras montesas que tomaron un pueblo de Gales a su aire, comiéndose los setos con total impunidad. Y sobre esa base, internet fabricó la parodia: fotos de cualquier cosa absurda (carritos de la compra en un río, palomas en un bar) con el lema solemne «la naturaleza está sanando, somos el virus»:

Lo que he entendido

Que necesitábamos tanto una buena noticia que nos la inventamos, y que cuando internet descubre que le han colado una bonita mentira, no se enfada: la convierte en plantilla de cachondeo, que es su forma de perdonar. De este expediente me quedo con las cabras de Gales, que no simbolizaban nada: simplemente vieron el pueblo vacío y pensaron lo que pensaríamos todos. Barra libre.


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Expedientes

Prehistoria del consultorio (VI): 2006, el año que España se enamoró de Laura

Sexta entrega, con capítulo patrio: 2006, el año en que los vídeos dejaron de ser cosa de frikis y se sentaron a la mesa de todos. Y el año de la primera gran jugarreta viral española.

El expediente

El fenómeno mundial fue «Evolution of Dance»: un cómico americano, Judson Laipply, resumiendo cincuenta años de bailes (de Elvis al momento) en seis minutos sobre un escenario. Fue EL vídeo más visto del YouTube recién nacido, el que media humanidad usó para estrenar eso de «mira, te mando un enlace»:

Y en España, el misterio del año: Los Happiness, un dúo horteralísimo cantando «Amo a Laura (pero esperaré hasta el matrimonio)», un himno a la castidad tan desconcertante que el país entero se preguntó durante semanas si era en serio. No lo era: era publicidad encubierta de MTV («mejor no veas MTV», decía la asociación ficticia), y cuando se destapó, la jugada se estudió en todas las escuelas de publicidad:

Lo que aprendimos

Que 2006 inauguró las dos ramas del futuro: el talento amateur que llega a millones sin permiso de nadie (el bailarín), y las marcas disfrazándose de fenómeno espontáneo para colártela (Laura). Del primero venimos todos los que subimos cosas; de la segunda, todo el marketing viral que vendría, incluido el que este consultorio destripará durante años. Y sí, yo también canté lo de Laura. País de incautos encantadores, el nuestro.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

Vuelve el fútbol: gradas de cartón y aplausos de lata

Expediente de junio, y por fin una alegría de las de antes: ha vuelto el fútbol. Bueno, «el fútbol»: veintidós señores en un estadio vacío, público de cartón piedra en algunos países, y por la tele un rugido de gente ENLATADO que sube y baja según lo que pase, manejado por un técnico de sonido con un teclado de emociones.

El caso

Las teles ofrecen el partido con ambiente artificial opcional, y el debate del mes es maravilloso: ¿mejor el silencio real, donde se oye al central insultar al delantero, o la mentira acústica que suena a normalidad? Internet, mientras tanto, hace su agosto en junio con las situaciones absurdas del invento: el sonidista que celebra el gol del equipo equivocado, los cartones del público con caras de famosos:

Lo que he entendido

Que el fútbol sin gente es un ensayo general, y que lo que echábamos de menos no eran los goles: era el ruido de los demás. La banda sonora enlatada es el invento más honesto del año precisamente por lo mentiroso que es: confiesa que sin público esto no es lo mismo. Yo lo veo igual, que conste. Con sonido falso, con cartones, como sea. Hay cosas de las que uno no se cura.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.