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Viral67

Diez años de lo más viral de internet, clasificado y explicado por un boomer 🙂

Viral67

Diez años de lo más viral de internet, clasificado y explicado por un boomer 🙂

Año: 2016

Expedientes

El funeral de 2016: el año en que internet enterró al propio año

Último expediente del año, y el fenómeno de diciembre es el año mismo: internet ha decidido, por aclamación, que 2016 ha sido EL PEOR AÑO, y lo está despidiendo como a un villano. La lista de agravios es larga: se nos fueron Bowie, Prince, Alan Rickman, Muhammad Ali, George Michael, Carrie Fisher… uno tras otro, como si el año tuviera lista negra, más un gorila mártir y un tsunami de sorpresas de toda índole.

El caso

El duelo colectivo ha tomado forma de género: vídeos despidiendo al año con insultos cariñosos, memes de 2016 como asesino en serie, y hasta la televisión seria sumándose al funeral. La pieza de John Oliver despidiendo el año con explosión incluida es ya el resumen oficial del sentimiento:

Lo que he entendido

Que internet ha inventado algo nuevo: la personificación del año como enemigo común. Es injusto con el calendario (los años no matan a nadie) y es utilísimo para la gente: échale la culpa al año y brindemos contra él, juntos. Como rito funerario es impecable. Yo, que ya he despedido unas cuantas décadas, os digo lo que os diría vuestro abuelo: 2017 no tiene por qué ser mejor, pero brindad igual. El truco fue siempre ese. Feliz año nuevo desde el consultorio.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

El Mannequin Challenge: el planeta jugando a quedarse quieto

Expediente de noviembre. El reto del mes es una escultura colectiva: un grupo de gente se queda absolutamente INMÓVIL, congelado en mitad de una acción (una pelea de comedor, un vestuario en plena celebración, una oficina en crisis), mientras una cámara pasea entre las estatuas humanas y suena «Black Beatles» de Rae Sremmurd. Se llama Mannequin Challenge y lo ha hecho ya todo el mundo: equipos de la NBA, plantillas enteras, familias en Nochebuena adelantada.

El caso

Lo que he entendido

Que es el reto viral perfecto y casi diría que el más bonito que ha dado internet: no hace daño, no humilla a nadie, requiere coordinación de grupo (o sea: estar JUNTOS un rato ensayando la tontería) y premia el ingenio de la escena. Es el juego de las estatuas de nuestro patio, con presupuesto. Cuando dentro de unos años alguien pregunte qué era lo bueno de estas modas, enséñenle un vestuario entero congelado a mitad de celebración. La alegría organizada, eso era.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

Los payasos siniestros: el otoño en que salió mal ser payaso

Expediente de octubre, y me toca de cerca por razones profesionales evidentes: el fenómeno del otoño son los PAYASOS SINIESTROS. Desde finales de verano, en medio mundo (empezó en Carolina del Sur) la gente jura ver payasos inquietantes al borde de los bosques, cerca de colegios, quietos bajo las farolas. Avistamientos, alarmas, colegios cerrados, y una histeria colectiva de manual justo a tiempo para Halloween.

El caso

Lo fascinante es el desglose: casos reales poquísimos, bromistas con máscara unos cuantos, y el resto pura leyenda urbana propagada por redes a velocidad de red. El miedo como meme: cada avistamiento generaba diez imitadores y cien rumores:

Lo que he entendido

Que las leyendas urbanas de mi infancia (la chica de la curva, el hombre del saco) ahora tienen distribución global e instantánea, y que el resultado es un pánico coordinado planetario por unos payasos mayormente imaginarios. Los payasos profesionales, los de verdad, han tenido un año horrible, y desde este consultorio les mando un abrazo gremial. El monstruo nunca fue el payaso: es el botón de compartir.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

PPAP: un bolígrafo, una piña, una manzana y el planeta rendido

Expediente de septiembre. La canción del momento dura 45 segundos y su letra completa es: tengo un boli, tengo una manzana… boli-manzana. Tengo un boli, tengo una piña… boli-piña. Manzana-boli, piña-boli… PEN-PINEAPPLE-APPLE-PEN. La interpreta un comediante japonés disfrazado de estampado de leopardo, Pikotaro, con un playback de puntería quirúrgica, y el planeta entero la tiene metida en el cráneo.

El caso

El vídeo llevaba semanas circulando en Japón cuando Justin Bieber lo señaló como su favorito de internet, y desde entonces es imparable: parodias, versiones, récords, y la prensa mundial buscándole explicación a lo inexplicable:

Lo que he entendido

Que cada pocos años el pop mundial es conquistado desde Asia por algo que las discográficas occidentales jamás habrían aprobado (¿recuerdan el caballo de Gangnam Style?), y que el ingrediente secreto es siempre el mismo: compromiso TOTAL con la tontería. Pikotaro no guiña el ojo, no pide perdón: boli, piña, manzana, con la seriedad de un tenor. La tontería ejecutada con maestría deja de ser tontería: es artesanía. Boli-piña. Ya la tienes dentro. De nada.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

Harambe: el gorila que se convirtió en el símbolo de este año raro

Expediente de agosto, y es el más difícil de explicar del año. En mayo, en el zoo de Cincinnati, un niño cayó al foso del gorila Harambe y el equipo del zoo abatió al animal para proteger al crío. Tragedia real, debate legítimo, portadas. Lo que nadie pudo prever es lo de después: tres meses más tarde, Harambe es el meme central de internet, un fenómeno que ya no va del gorila sino de… de todo lo demás.

El caso

La mecánica fue extraña: primero el duelo sincero, luego el duelo exagerado en broma, luego la broma pura: Harambe como mártir universal, candidato a las elecciones, nombre coreado en estadios. El gorila se convirtió en el comodín irónico con el que esta generación procesa un año que se les está haciendo raro:

Lo que he entendido

Que el meme de Harambe no es sobre Harambe: es la primera vez que veo a internet usar la ironía como bandera generacional, un «todo es absurdo y lo sabemos» condensado en un gorila. Los mayores no lo entendemos del todo, y sospecho que ese es parte del diseño. Lo apunto como síntoma: cuando una generación elige duelo irónico por un gorila como lenguaje común, algo está diciendo del año que le está tocando. 2016, tomo nota de ti.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

Pokémon GO: el verano en que los fantasmas sacaron a todos a la calle

Expediente de julio, y es EL fenómeno del año, sin apelación. Se ha lanzado Pokémon GO, un juego de móvil que pone bichos virtuales repartidos por las calles REALES: los ves a través de la cámara y hay que ir físicamente a cazarlos. Resultado: el planeta entero andando por ahí con el brazo estirado, en manadas, a todas horas.

El caso

Las escenas son de ciencia ficción costumbrista: estampidas en Central Park porque apareció un Pokémon raro, parques llenos a medianoche, comisarías pidiendo que no se cace conduciendo, y una generación de padres descubriendo de golpe dónde estaban todos los chavales: fuera. Cazando:

Lo que he entendido

Que veinte años de «los videojuegos encierran a los críos» acaban de volar por los aires: el juego más masivo de la historia consiste en SALIR. Andar, literalmente: kilómetros. He visto pandillas enteras recorriendo mi barrio como exploradores, saludándose entre desconocidos («¿aquí qué hay?» «Un Pikachu en la farmacia»). La tecnología llevaba años prometiendo mezclar lo virtual y lo real; lo ha conseguido un juego de cazar bichos de 1996. El futuro llega siempre por donde nadie mira.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

El aplauso vikingo: Islandia enseña al fútbol cómo se anima

Expediente de junio, de Eurocopa. Islandia, un país con menos habitantes que un barrio de Madrid, se ha clasificado para su primer gran torneo y ANOCHE eliminó a Inglaterra entera. Pero el fenómeno viral no es el resultado: es su afición. Miles de islandeses con los brazos en alto, dando UNA palmada seca al unísono con un «¡HUH!» de trueno, primero lento, luego acelerando hasta el éxtasis. El aplauso vikingo.

El caso

El ritual (que los aficionados islandeses adaptaron del ambiente de otros deportes nórdicos, dicen ellos mismos) se ha convertido en LA imagen del torneo, y medio mundo anda ensayándolo: estadios enteros, oficinas, bodas. El recibimiento en Reikiavik va camino de ser una de las escenas del año:

Lo que he entendido

Que en la era del ruido continuo, lo que ha hipnotizado al planeta es lo contrario: silencio, UNA palmada, silencio. Orden y crescendo. Hay algo ancestral ahí que cualquier ser humano reconoce en el estómago, y por eso viaja sin traducción. Y la otra lección es deportiva y me encanta: 330.000 habitantes, organizados y creyendo, eliminan a la cuna del fútbol. HUH. Así, de una vez, y todos a la vez.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

La madre Chewbacca: cuatro minutos de risa que conquistaron el planeta

Expediente de mayo, y es el más feliz del año sin discusión: Candace Payne, un ama de casa texana, se sienta en su coche en el aparcamiento, estrena en directo por Facebook una máscara de Chewbacca que se acaba de comprar («¡es para mí, no para los niños!»), y al accionar el rugido le entra un ataque de risa tan monumental, tan contagioso, tan de verdad, que el vídeo se convierte en el directo más visto de la historia de Facebook. Más de 160 millones de personas.

El caso

La escalada posterior fue de cuento: entrevistas en la tele, invitación de la mismísima Lucasfilm, regalos, y la señora manejando la fama con la misma naturalidad que la máscara:

Lo que he entendido

Que en un internet cada vez más producido, guionizado e iluminado, lo que rompió todos los récords fue una señora riéndose DE VERDAD cuatro minutos en un aparcamiento. La risa auténtica es el contenido más raro y más valioso que existe, porque no se puede fabricar ni fingir: o te sale o no te sale. A Candace le salió, y el planeta entero se rió con ella sin saber por qué. Sí se sabe por qué: porque hacía falta.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

Dat Boi: aquí viene el chaval (es una rana en monociclo)

Expediente de abril, y aviso: este no se puede explicar, solo se puede describir. El meme del momento es un muñeco 3D de una RANA montada en un MONOCICLO, sacado de una web de cliparts de los 2000, que aparece acompañado del grito «here come dat boi!» (¡aquí viene el chaval!) y la respuesta entusiasta «o shit waddup!» (algo así como «¡anda, qué pasa!»).

El caso

No hay contexto. No hay historia. Viene la rana, en su monociclo, pedaleando tan tranquila, y hay que recibirla con alegría. Eso es TODO el meme, y llevamos semanas así:

Lo que he entendido

Que internet ha entrado en su fase dadaísta: después de años de memes CON chiste, la vanguardia es el meme SIN chiste, puro absurdo celebrado en comunidad. Recibir a la rana con entusiasmo es el chiste; preguntarse por qué es no haberlo entendido. Los estudiosos dirán que es humor posirónico; yo digo que es la peña aburrida con acceso a cliparts, y que ambas cosas son verdad. Aquí viene el chaval. Qué pasa. Así estamos en 2016.


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Expedientes

Boaty McBoatface: le pides nombre a internet y esto es lo que pasa

Expediente de marzo, británico y glorioso. El organismo de investigación polar del Reino Unido botará un buque oceanográfico puntero de 200 millones de libras, y tuvo la idea encantadora de dejar que el público votara el nombre por internet. Proponían cosas dignas: Shackleton, Endeavour… Y entonces un locutor de radio sugirió, de broma, «Boaty McBoatface». Algo así como «Barquito McCaradebarco».

El caso

Barquito McCaradebarco arrasó la votación con más votos que todos los nombres serios juntos, dejando a la ciencia británica ante el dilema del siglo: ¿respetar la democracia o el ridículo? (Spoiler que se veía venir: acabarán poniéndole otro nombre al barco grande… y llamando Boaty a un submarino pequeño, para calmar a las masas.)

Lo que he entendido

Que hay una ley no escrita que este expediente deja grabada en piedra: NUNCA le preguntes a internet en abierto, porque internet no vota lo que quieres, vota lo que le hace gracia, con una disciplina de voto que ya la quisieran los partidos. Y sin embargo, fíjate: medio mundo aprendió el nombre de un buque oceanográfico británico. Ninguna campaña seria lo habría logrado. El ridículo, bien administrado, es divulgación científica. McCaradebarco para presidente.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

El Óscar de Leo: se acabó el meme más querido de internet

Expediente de febrero, escrito en la mismísima noche de los Óscar. Esta madrugada se cierra (o no) la historia más larga de internet: Leonardo DiCaprio y su Óscar. Cinco nominaciones perdidas, veinte años de carrera, y una industria del meme entera construida sobre su sequía: Leo mirando fijamente, Leo aplaudiendo a los ganadores con la mandíbula apretada, Leo arrastrándose congelado por la nieve de «El Renacido» este invierno mientras internet gritaba DÁDSELO YA.

El caso

Y esta vez sí: por fin lo ha ganado, por sufrir en la nieve precisamente. La sala entera en pie, y el planeta entero celebrándolo como se celebra ahora todo: con la última hornada de memes de la saga, que es la más feliz:

Lo que he entendido

Que internet necesita historias largas tanto como chistes rápidos, y la de Leo era la mejor: un multimillonario guapísimo al que solo le faltaba una cosa, y esa cosa se le negaba año tras año. Era nuestro Sísifo con esmoquin. Hoy internet gana y pierde a la vez: gana el final feliz y pierde su meme más fiable. Enhorabuena, Leo. Te vamos a echar de menos perdiendo.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

Making a Murderer: el mes en que todos fuimos detectives de sofá

Expediente de enero. Las navidades han dejado un fenómeno nuevo: medio planeta se ha tragado del tirón «Making a Murderer», un documental de Netflix de diez horas sobre el caso de Steven Avery, un hombre de Wisconsin con una historia judicial de no dormir. Y no contento con verlo, medio planeta ha decidido que ES parte del caso.

El caso

Las peticiones para indultar al protagonista han reunido cientos de miles de firmas en días, hasta el punto de que la Casa Blanca ha tenido que responder oficialmente (no puede: es un caso estatal). Famosos opinando, foros enteros reanalizando pruebas, teorías por todas partes. La audiencia convertida en jurado popular espontáneo:

Lo que he entendido

Que ha nacido un deporte de masas: el true crime como participación. La tele de mis tiempos te contaba un crimen; la de ahora te da diez horas de material y la sensación (peligrosa, fascinante) de que tú también puedes resolverlo desde el sofá. Al sistema judicial americano esta moda le va a dar disgustos, y a Netflix, oro. Apunto la fecha: enero de 2016, el mes en que la audiencia pidió el sumario. Esto no ha hecho más que empezar.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.