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Viral67

Diez años de lo más viral de internet, clasificado y explicado por un boomer 🙂

Viral67

Diez años de lo más viral de internet, clasificado y explicado por un boomer 🙂

Año: 2025

Expedientes

Jon Hamm bailando: por fin un meme de los míos

Último expediente del año, y me toca la lotería: el meme de diciembre lo protagoniza Jon Hamm. Sí, el de Mad Men. Don Draper. Un señor de 54 años con canas. Por fin un mes en el que juego en casa.

El caso

La escena es de «Your Friends & Neighbors», su serie de Apple TV: su personaje, un financiero caído en desgracia, acaba en la pista de una discoteca con luces azules bailando con una mezcla exacta de soltura y tristeza. Bailando bien, ojo, pero con la cara de quien está pensando en sus cosas.

TikTok cogió la escena, le puso el tema «Turn the Lights Off» y montó el formato del mes: transiciones donde la gente cuenta su año, su ruina o su lunes mientras baila como Jon Hamm, elegante y muerto por dentro a la vez. Aquí el original contra el meme:

Lo que he entendido

Que hay emociones que esperan años a que alguien las ponga en imágenes, y «bailar bien estando hecho polvo» era una de ellas. Cierro el año con esta revelación: cuando el meme lo protagoniza un chaval, yo lo descifro; cuando lo protagoniza un señor de mi quinta, lo entiendo sin mirar. Los chavales han necesitado un formato viral para descubrir lo que cualquier padre sabe desde siempre: se puede estar en la fiesta y no estar en la fiesta. Feliz año, expedientes nuevos en enero.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

GTA VI se retrasa otra vez y la chavalería entra en duelo oficial

Expediente de noviembre. El día 6, Rockstar anunció que Grand Theft Auto VI se retrasa OTRA VEZ: de mayo de 2026 a noviembre de 2026. Es el segundo retraso. El juego se anunció a finales de 2023, el anterior salió en 2013, y la reacción de internet solo se puede describir como un duelo colectivo con su velatorio y todo.

El caso

Los memes salieron en tromba antes de una hora: gente enseñando la recreativa que les pilló el GTA V y las canas que les va a pillar el VI, cálculos de «tenía 12 años cuando lo anunciaron, lo jugaré con nómina», y el clásico de esta casa, que ya publicábamos memes del asunto cuando esta web iba de vídeos: la espera de GTA VI como condición existencial.

Lo que he entendido

Que GTA VI ya no es un videojuego, es un Godot: lo importante no es que llegue, es esperarlo juntos. Media internet ha crecido literalmente durante esta espera, y el retraso les da otra ronda de su chiste favorito. Y una cosa más que me reconcilia con la chavalería: su capacidad de convertir la frustración en fiesta a los diez minutos. Nosotros con las obras de la M-30 tardamos años en llegar a ese nivel de madurez.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

El golpe del Louvre: Francia pierde las joyas e internet gana un mes de material

Expediente de octubre. El día 19, a plena luz de la mañana, cuatro tipos aparcaron un camión con montacargas de mudanzas contra la fachada del Louvre, subieron por él, reventaron dos vitrinas y se llevaron joyas de la corona francesa valoradas en unos 88 millones. Todo en menos de ocho minutos. Y a la media hora, internet ya lo había convertido en comedia.

El caso

El detalle que lo hizo meme fue el montacargas: la herramienta menos glamurosa del mundo protagonizando el robo más glamuroso del siglo. La empresa alemana del aparato, en vez de esconderse, sacó pecho con publicidad del tipo «cuando necesitas mover cosas rápido», y se hizo viral ella también:

De ahí en adelante, alud: disfraces de ladrón del Louvre para Halloween, teorías, recreaciones, y la transformación completa del suceso en universo de chistes:

Lo que he entendido

Que internet ya procesa la actualidad como material cómico en tiempo real, sin pasar por la fase de asombro. Un robo de película, de los que antes daban para tres documentales y una serie, ahora da para eso Y ADEMÁS para diez mil memes la misma tarde. Confieso mi parte: el expediente me lo he pasado en grande. Hay algo muy reconfortante en saber que, mientras todo cambia, todavía se puede robar un museo con una escalera, como en los tebeos.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

Golden: por qué tu cría lleva desde agosto cantando en coreano

Expediente de septiembre. Vuelta al cole, y los críos han vuelto cantando en coreano. La culpa la tiene una película de dibujos de Netflix que se llama «KPop Demon Hunters»: un grupo de chicas de K-pop que caza demonios, y unos demonios que se hacen pasar por un grupo de chicos guapísimos para robar almas de fans. Te juro que es el argumento.

El caso

Se estrenó en junio sin mucho ruido y creció todo el verano hasta convertirse en la película más vista de la historia de Netflix. Su canción insignia, «Golden», se plantó en el número uno de las listas americanas, cosa que no había hecho jamás un grupo que no existe. En agosto la reestrenaron en cines en versión karaoke y las salas se llenaron de familias enteras berreando. Y en septiembre, con el cole empezado, el fenómeno está en su punto: patios enteros cantando esto:

Los fans devuelven la pelota con animaciones propias, que es la parte que más me gusta: los villanos, los Saja Boys, cantando lo que no es suyo:

Lo que he entendido

Que el K-pop ya no necesita ni coreanos de carne y hueso: con dibujos animados y buenas canciones basta. Y que las películas ya no se estrenan, se incuban: esta tardó todo un verano en explotar, creciendo por el boca a boca de los críos. Mi diagnóstico de boomer, después de escuchar «Golden» las veces que me ha tocado sin elegirlo yo: es un temazo, y me fastidia un poco. Los demonios saben lo que hacen.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

Clanker: los chavales ya insultan a los robots

Expediente de agosto. La palabra del mes es «clanker», y si la traduzco como «chatarra con patas» te haces una idea. Es un insulto. Para robots. Los chavales han decidido que los robots necesitaban un insulto propio, y lo han sacado de Star Wars, donde los soldados clon llamaban así a los androides de batalla.

El caso

El término dormía tranquilo en los videojuegos de Star Wars desde 2005. Este verano, con los robots repartidores por las aceras, los taxis sin conductor y la IA metida en todo, TikTok lo desenterró y lo convirtió en fenómeno: cientos de millones de visitas de gente increpando a Roombas, gritándole «clanker» al robot del supermercado y montando sketches de ciencia ficción cotidiana donde el robot es el vecino indeseable.

El fenómeno tiene su rama absurda, como todo lo grande. Diez horas de clanker, por si el cuerpo te lo pide:

Lo que he entendido

Debajo de la broma hay una cosa muy seria: es la primera generación que va a convivir con robots de verdad, y está ensayando qué sentir hacia ellos. El insulto es medio en broma, pero la incomodidad es entera en serio: la IA les recomienda, les corrige, les vigila y compite por sus curros (perdón: sus j*bs). Insultar al robot es la manera pequeña y muy humana de decir «yo todavía mando aquí». Nosotros le pegábamos una palmada a la tele cuando se veía mal. Es la misma tecnología emocional.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

La kiss cam de Coldplay: el culebrón del verano duró siete segundos

Expediente de julio, y por una vez no hacen falta subtítulos generacionales: esto lo ha entendido hasta tu tía. Concierto de Coldplay cerca de Boston, 16 de julio. La kiss cam va pescando parejas del público. Enfoca a un señor y una señora abrazados. Y en el momento en que se ven en la pantalla gigante, los dos se separan y se esconden como si les hubiera enfocado la Guardia Civil.

El caso

Chris Martin, desde el escenario, remató sin saber lo que estaba haciendo: «o tienen una aventura o son muy tímidos». Eran lo primero. En horas, internet los identificó: el director general de una empresa tecnológica llamada Astronomer y su jefa de recursos humanos. Casados cada uno por su lado. En una semana habían dimitido los dos, y una empresa de la que nadie había oído hablar se convirtió en la más famosa del planeta por el peor motivo posible.

Lo que he entendido

Que ya no hace falta prensa rosa: el culebrón se fabrica solo, en directo, con la cámara del estadio y sesenta mil testigos con móvil. Lo que me fascina del expediente no son los tortolitos, es la física del asunto: en 1995 ese clip lo habrían visto las quince mil personas del concierto y se habría muerto ahí. En 2025 dio la vuelta al mundo antes de que acabara la canción. La lección es de manual y la firmo: si estás donde no debes con quien no debes, no vayas a un concierto con pantalla gigante. Y menos de Coldplay, que ahí va todo el mundo.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

J*b: la generación que censura la palabra «trabajo»

Expediente de junio. Este mes me he cruzado varias veces con la palabra «j*b» escrita así, con asterisco, como si fuera una palabrota. No es errata: es el chiste. En inglés «job» es trabajo, y los chavales lo censuran «para que los parados no tengan que leer algo tan fuerte».

El caso

El formato estrella es el susto: aparece un formulario de solicitud de empleo de repente, con música de terror, como si fuera el monstruo de una película. «¡Buh! Soy una solicitud de trabajo». La broma lleva rodando desde hace años, pero esta primavera TikTok la ha convertido en género: el formulario persiguiendo a gente, asomando por la ventana, escondido en un armario.

Lo que he entendido

Lo fácil es soltar el sermón del boomer: «esta juventud no quiere trabajar». No lo voy a soltar, y no por moderno, sino porque el chiste dice otra cosa si lo escuchas entero. Esta gente se ríe del miedo que le tiene a un mercado laboral que les pide tres carreras para cobrar mil euros. La censura del asterisco es humor de trinchera, el mismo que ha usado todo el mundo que le tiene miedo a algo serio. Nosotros hacíamos chistes de la mili. Ellos hacen chistes del contrato indefinido, que se ha vuelto igual de mitológico.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

Cien tíos contra un gorila: el debate que ha parado internet

Expediente de mayo, y este me lo he tomado como algo personal, porque es la primera moda de internet sobre la que TODO EL MUNDO tiene opinión, incluido tu cuñado, incluido yo. La pregunta: ¿podrían cien hombres normales, sin armas, ganar a un solo gorila?

El caso

La pregunta llevaba años rodando por un foro de Reddit donde se debaten peleas imposibles, pero a finales de abril explotó en X y en mayo ya era el tema nacional de todos los países a la vez. Cada cual con su bando: los de «el gorila los barre a manotazos» contra los de «con organización y turnos, los cien acaban ganando». Hay vídeos con análisis de fuerza, biomecánica y estrategia militar aplicados a la pregunta más tonta jamás formulada:

Hasta los primatólogos de verdad acabaron entrando al trapo, que es mi parte favorita del expediente. La presidenta de la fundación de gorilas más seria del mundo, respondiendo a esto:

Lo que he entendido

Que internet, cuando quiere, sigue siendo el bar de toda la vida: una pregunta absurda, dos bandos, cero consecuencias y horas de discusión feliz. No hay marca detrás, no hay política, no hay nada que comprar. Solo cien tíos imaginarios y un gorila imaginario. Ha sido el mes más sano de internet en años, y lo digo completamente en serio. (Ganan los cien, por cierto. Con bajas.)


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

Chicken jockey: por qué tu cine huele a palomitas pisadas

Expediente de abril. Si has ido al cine este mes y había una sala llena de chavales, igual lo has vivido: en mitad de la película de Minecraft, un grito coral («¡CHICKEN JOCKEY!»), palomitas por el aire y el acomodador envejeciendo diez años de golpe.

El caso

La escena dura tres segundos: aparece un zombi bebé montado en una gallina (en el juego existe y se llama así, jinete de gallina) y el personaje de Jack Black lo anuncia a gritos. Alguien subió su reacción en la sala, TikTok hizo el resto, y de repente ir al estreno consistía en esperar ese momento para explotar: gritos, saltos, palomitas en tromba y, en un cine de Utah, hasta una gallina viva de contrabando. Ha habido cines poniendo avisos, funciones paradas y alguna visita de la policía.

Las recopilaciones de reacciones son un género en sí mismo:

Lo que he entendido

Dos cosas. La primera: los chavales no fueron a ver la película, fueron a ESTAR en la película; la función era el patio de butacas. Y la segunda me cuesta más confesarla: esto es exactamente lo que hacíamos nosotros con Rocky Horror hace cuarenta años, tirando arroz en el cine. La diferencia es que lo nuestro no lo grababa nadie y lo de ellos lo graban todos, y que nuestra generación pedía permiso al mito y esta se lo inventa en una semana. El acomodador, eso sí, sufre igual en todas las épocas.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

Bombardiro Crocodilo: me temo que esto es el brainrot italiano

Expediente de marzo, y aviso: este es el más difícil de explicar en una cena. Lo que arrasa este mes es un cocodrilo fusionado con un bombardero que se llama Bombardiro Crocodilo, narrado por una voz de italiano grandilocuente generada por ordenador. No es el único: hay un tiburón con zapatillas (Tralalero Tralala) y una cosa de madera con cabeza que canta (Brr Brr Patapim). A todo el género lo llaman «brainrot italiano».

Qué narices es esto

«Brainrot» significa podredumbre cerebral, y es como los propios chavales llaman al contenido absurdo que consumen a paladas. El italiano viene de la voz: todos estos bichos hablan con una narración en italiano operístico, inventada por inteligencia artificial, que suena a documental épico. Animal imposible + objeto cotidiano o arma + narrador italiano desatado. Esa es la receta entera. La cumplen decenas de criaturas y los críos se saben los nombres de todas, como nosotros nos sabíamos las alineaciones.

Hay hasta traducciones de lo que dicen las narraciones, por si pensabas que ahí se escondía el sentido. Spoiler: tampoco.

Lo que he entendido

Que la IA le ha dado a la chavalería una fábrica infinita de personajes, y han montado con ella su propia mitología: un panteón de bichos absurdos con nombres cantarines, batallas entre ellos y jerarquías que discuten muy en serio. Visto con distancia, es lo mismo que hicieron los griegos con sus dioses, solo que en vez de Zeus hay un tiburón con playeras. Que nadie me cite esta frase fuera de contexto.


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Expedientes

Los buceadores de grietas: por qué los chavales se meten por huecos imposibles

Expediente de febrero. Este mes las pantallas se han llenado de un plano fijo rarísimo: unas botas desapareciendo por una grieta del suelo. Eso es todo lo que se ve. Unas botas, un agujero imposible, y millones de visitas.

El caso

La cosa parodia a los espeleobuceadores de verdad, esa gente que explora cuevas colándose por huecos donde no cabe ni el gato, y que lleva años subiendo vídeos que se ven con el estómago encogido. En febrero TikTok convirtió el género en broma: gente «explorando» el hueco entre el sofá y la pared, la rendija del garaje, una tubería, siempre grabando solo las botas y narrando muy serio por dónde van a pasar.

Y como fondo del chiste están los originales, que no son broma ninguna. Recopilatorios como este llevan años poniendo los pelos de punta:

Lo que he entendido

El meme funciona porque todos hemos visto alguna vez uno de esos vídeos reales y hemos pensado lo mismo: ¿quién te manda meterte ahí? La parodia solo pone en imágenes esa pregunta. Hay un impulso muy humano de mirar por el agujero, y otro más humano todavía de reírse del que se mete. Los chavales han encontrado la manera de hacer las dos cosas a la vez, sin mancharse las botas. De este expediente salgo con una norma vital reforzada: si el hueco es más estrecho que yo, el hueco gana.


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Expedientes

La primera quedada mundial para ignorar a un chaval: el caso Vexbolts

Expediente de enero, y arranca el año con algo que no existía en mis tiempos: una quedada planetaria para dejar de hacer caso a alguien. La víctima, un tiktokero de Fortnite que se llama Vexbolts. La cita: las doce menos un minuto de Nochevieja.

El caso

Todo empezó el 24 de diciembre con un vídeo que decía «Vexbolts mass unfollowing el 31 de diciembre, corre la voz» y un lema redondo: «este no llega a 2025». La idea era dejar de seguirle todos a la vez a medianoche, para empezar el año «sin Vexbolts». Sin motivo. Esa es la parte importante: no había ofensa, ni polémica, ni nada. Era el chiste por el chiste.

Y llegó la medianoche y pasó: perdió un millón de seguidores en cuestión de segundos, y varios millones más en las primeras horas del año. Hay timelapses del contador cayendo que hipnotizan:

La vuelta de tuerca

Ahora lo bueno. Durante la última semana de diciembre, con toda la expectación, su cuenta pasó de un millón y medio de seguidores a más de ocho millones: la gente le seguía SOLO para poder dejar de seguirle en la fecha señalada. Su directo de aquella Nochevieja lo vio casi un millón de personas a la vez. Resultado neto: el chaval terminó la broma con muchos más seguidores que antes y con el año de publicidad más barato de la historia.

Lo que he entendido

Que para esta generación la atención es un juego colectivo, y que hasta ignorar a alguien se puede convertir en un evento con fecha y hora. Nosotros como mucho dejábamos de saludar a alguien en el bar, y sin coordinarnos. Lo otro que he entendido es más viejo que yo: no existe la mala publicidad. El chaval lo sabía, se apuntó a su propio funeral, y salió de él más vivo que nunca.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.