Síguenos: Facebook Grupo FB Instagram TikTok
Aviso Legal | Política de Privacidad | Condiciones Legales | Contacto

Viral67

Diez años de lo más viral de internet, clasificado y explicado por un boomer 🙂

Viral67

Diez años de lo más viral de internet, clasificado y explicado por un boomer 🙂

Año: 2024

Expedientes

«Brain rot»: Oxford le pone nombre a lo que os pasa

Último expediente del año, y lo cierra la institución más seria posible: la Universidad de Oxford ha elegido su palabra del año 2024, y es «brain rot». Podredumbre cerebral. El deterioro mental por consumir contenido basura en cantidades industriales. Su uso ha crecido un 230% este año, y lo más bonito del caso: la palabra la usan sobre todo los propios afectados, con conocimiento de causa y cero intención de parar.

El caso

Que los chavales llamen «brainrot» a lo que consumen no es autocrítica, es carta de amor: saben perfectamente que ese vídeo del mapache girando no les aporta nada, y por eso lo ven veinte veces. Oxford, con sus siglos de historia, ha certificado oficialmente el fenómeno:

Entre las finalistas, por cierto, estaban «demure» (recatada, la coletilla irónica que arrasó en agosto) y «slop», que es como se llama a la bazofia generada por IA que inunda las redes. El diccionario de 2024 se escribe solo.

Lo que he entendido

Que la palabra del año no describe a la juventud: nos describe a todos, que aquí el que más y el que menos se ha comido tres horas de vídeos de un señor alicatando un baño. La diferencia generacional es la honestidad: ellos le han puesto nombre a la ciénaga y chapotean con orgullo. Cierro el año con el diagnóstico oficial en la mano y una predicción para 2025: la podredumbre no ha hecho más que empezar. Nos vemos en enero, si el cerebro aguanta.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

Chill Guy: el perro al que todo le resbala

Expediente de noviembre. El personaje del mes es un dibujo: un perro marrón antropomorfo, con sudadera gris, vaqueros, zapatillas rojas, las manos en los bolsillos y media sonrisa. Se llama Chill Guy, «un tío tranquilo», y su descripción oficial es que «todo le resbala». Eso es todo. Ese es el fenómeno.

El caso

Lo dibujó hace un año el ilustrador americano Phillip Banks y lo publicó sin más pretensión. Este otoño TikTok lo recuperó y en noviembre explotó: el perro aparece en cada situación estresante imaginable (deudas, exámenes, rupturas, lunes) siempre con su media sonrisa y sus manos en los bolsillos. Es el patrón de los que han decidido no sufrir:

La fama ha crecido tanto que el pobre dibujante anda abrumado, entre otras cosas porque hay quien usa a su perro para vender criptomonedas sin permiso. Todo le resbala al perro; al autor, comprensiblemente, no:

Lo que he entendido

Que después de un año de memes frenéticos, la chavalería ha elegido como ídolo de fin de curso a un perro cuya única habilidad es mantener la calma. Dime qué idolatras y te diré qué te falta: van sobrados de estímulos y cortos de tranquilidad, y lo saben. El Chill Guy es su aspiración con sudadera. La mía también, no te vayas a creer. Ser el tío tranquilo es de las pocas ambiciones que mejoran con la edad.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

Thick of It: el himno oficial del cringe

Expediente de octubre, musical. KSI es un youtuber inglés reconvertido a boxeador reconvertido a rapero, uno de los hombres más famosos de internet. Este mes ha sacado una canción, «Thick of It», y ha conseguido algo dificilísimo: que decenas de millones de personas se la aprendan de memoria para burlarse de ella.

El caso

La letra arranca con un «de la pantalla al ring, del boli al rey» que ya es frase hecha del cachondeo, y el videoclip acompaña. Internet decidió en horas que aquello era la definición enciclopédica de «cringe» (grima, en cristiano) y montó la fiesta: contadores de momentos grimosos, retos de aguantar el vídeo sin encogerse, coros irónicos en institutos enteros. La gracia del asunto: la canción es un éxito comercial. Todo el mundo la odia cantándola:

Lo que he entendido

Que en la economía de la atención el ridículo cotiza igual que el aplauso, y KSI lo sabe mejor que nadie: cada burla es una reproducción, y las reproducciones se cobran igual. Los chavales creen que se están riendo de él. Puede. Pero se están riendo de él EN SU CANCIÓN, con la caja registradora sonando de fondo. En mis tiempos el ridículo arruinaba carreras; ahora las financia. Tomen nota los que aún se avergüenzan de algo.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

Moo Deng: la hipopótama que gobierna internet

Expediente de septiembre. La mandataria de internet este mes pesa veinte kilos, vive en un zoo de Tailandia y se llama Moo Deng, que en tailandés viene a ser «cerdito botador». Es una cría de hipopótamo pigmeo, rosada, brillante como recién barnizada, y con un carácter de mil demonios que es exactamente lo que la ha hecho reina.

El caso

El zoo empezó a subir vídeos de la cría en agosto y en septiembre el fenómeno se les fue de las manos: Moo Deng mordiendo a su cuidador con sus encías de bebé, Moo Deng gritando, Moo Deng resbalando; cada clip, millones de visitas. El zoo ha tenido que limitar las visitas a cinco minutos por persona por las multitudes, y anda registrando la imagen de la hipopótama porque ya hay Moo Dengs falsas vendiendo camisetas:

Lo que he entendido

Internet corona cada temporada a un animal, y el casting es siempre el mismo: pequeño, redondo, y con un carácter desproporcionado para su tamaño. Moo Deng cumple el requisito supremo: le da exactamente igual ser famosa. Muerde la fama como muerde todo lo demás. En un año en que medio internet se vende algo, la criatura más querida de la red es la única que no quiere venderte nada, y sospecho que las dos cosas van juntas.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

Raygun: la doctora que bailó el canguro en los Juegos Olímpicos

Expediente de agosto, olímpico. En París ha debutado el breaking (el breakdance de nuestros tiempos, ahora deporte olímpico) y la historia del mes no la ha escrito ninguna medalla, sino una australiana de 36 años con chándal verde de delegación: Rachael Gunn, alias Raygun, doctora universitaria especializada, atención, en la cultura del breaking.

El caso

Salió a la pista contra rivales de veintipocos que giraban sobre la cabeza, y desplegó su repertorio: el aspersor, la serpiente y, sobre todo, el salto del canguro, patas arriba, a lo animal nacional. Los jueces le dieron cero puntos en las tres rondas. Internet le dio la fama mundial instantánea:

Lo que he entendido

El planeta se partió en dos: los que veían el ridículo olímpico y los que veían a una señora haciendo exactamente lo que le daba la gana en el escaparate más grande del mundo. Yo, tras deliberarlo, estoy con los segundos, y no por bondad: por envidia. Cero puntos y cero vergüenza, con su doctorado y su canguro. Hay medallistas de los que no me acuerdo desde agosto, y de Raygun me voy a acordar toda la vida. Algo habrá hecho bien, aunque los jueces no supieran puntuarlo.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

El verano brat: por qué todo se ha puesto verde fosforito

Expediente de julio. Si este verano ves un verde chillón, feísimo a propósito, tipo pistacho radiactivo, en camisetas, uñas, carteles y fotos de perfil: eso es «brat», y viene con filosofía incorporada.

El caso

Todo sale de un disco: «Brat», de la cantante Charli XCX, publicado en junio con una portada mínima, ese verde agresivo y la palabra «brat» en letra borrosa. «Brat» significa mocosa, cría malcriada. Pero el disco lo resignifica: ser brat es asumir que eres un pequeño desastre (que fumas, que lloras en la discoteca, que tu vida no está resuelta) y vivirlo con descaro en vez de con culpa. La estética arrasó tanto que este mes «un verano brat» ya quiere decir un verano imperfecto y feliz:

Lo que he entendido

Que cada generación necesita bautizar su manera de estar a gusto siendo un desastre. Nosotros lo llamábamos «ir tirando» y no le poníamos color corporativo; ellos le han puesto un verde que se ve desde un satélite y una banda sonora. La operación de marketing es redonda, no lo voy a negar: convertir la imperfección en marca registrada. Pero el fondo me cae bien: es la primera moda del año que consiste en relajarse. Verano brat también para los boomers, digo yo. Yo llevo décadas de veranos brat sin saberlo.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

Hawk Tuah: mundialmente famosa por una onomatopeya

Expediente de junio, y este lo voy a explicar con la elegancia que este consultorio se exige a sí mismo, porque el material lo pone difícil. Una chica de Tennessee llamada Haliey Welch sale en una entrevista callejera de esas de «pregunta picante a gente que sale de fiesta». Le preguntan por sus artes amatorias. Y ella responde con una onomatopeya. Un sonido. De escupitajo.

El caso

«Hawk tuah», dijo, con un acento sureño de bandera y una seguridad en sí misma que ya la quisiera yo para los plenos de mi asociación. No pienso ser más explícito con el contexto; el que quiera detalles, que investigue por su cuenta, que este es un consultorio decente. El caso es que en 48 horas la frase estaba en camisetas, la chica tenía representante, y medio internet imitaba el acento:

En cuestión de semanas, la chica de la entrevista de tres euros estaba dando entrevistas de las de verdad, contando cómo se le puso la vida del revés:

Lo que he entendido

Que la fama de 2024 ya no requiere obra: requiere un momento. Quince segundos de espontaneidad con gracia valen más que años de carrera. Lo que diferencia este caso es que la chavala entendió el juego al instante y se subió a la ola en vez de esconderse. En mis tiempos, a la gente le daba vergüenza salir así en la tele. Ahora la vergüenza dura lo que tardas en fichar un representante. No sé si hemos mejorado, pero desde luego hemos acelerado.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

Kendrick contra Drake: el combate del siglo fue a canciones

Expediente de mayo. Este mes el planeta entero ha seguido una pelea, y no era de boxeo: los dos raperos más grandes del mundo, Kendrick Lamar y Drake, se han estado contestando con canciones a una velocidad nunca vista. Años de piques sordos que de repente explotaron en algo que internet siguió como un mundial, con alineaciones, tácticas y prórrogas.

El caso

La mecánica, para los que venimos del boxeo: cada canción es un asalto, y en vez de esperar meses al disco, se contestaban en DÍAS, a veces en horas. La primera semana de mayo hubo noches de sacar una canción cada uno antes del desayuno. El golpe definitivo fue «Not Like Us» de Kendrick, que además de demoler al rival se convirtió en el hit del año: la canción de la pelea acabó sonando en las bodas.

Lo que he entendido

Que esto era el Alí-Frazier de esta generación, con una diferencia que me quito el sombrero: aquí los golpes eran rimas, y el ganador se decidió por lo que decidimos todos escuchando. Hay algo casi deportivo y casi medieval en dos juglares batiéndose en público. Nosotros teníamos los piques entre cantautores, pero eran por fascículos. Esto fue en directo, y reconozco que me enganché como un chaval.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

El mapache Pedro: los chavales bailan a Raffaella Carrà y no lo saben

Expediente de abril, y este me lo llevo a lo personal, porque por una vez el que tiene la información soy yo. El meme del mes es un mapache girando sobre sí mismo a toda velocidad mientras suena una canción electrónica que dice «Pedro, Pedro, Pedro». Los chavales creen que es un tema nuevo. Los chavales están bailando a Raffaella Carrà.

El caso

La canción es «Pedro», de 1980, de la Carrà de toda la vida, la que salía en televisión cuando algunos padres de estos chavales todavía iban al colegio. Unos DJ alemanes e italianos le metieron un remix tecno, alguien lo juntó con un vídeo de un mapache dando vueltas como un tiovivo, y el resultado lleva todo el mes sonando en cada rincón de internet:

La escalada de versiones es de estudio: cada semana el mapache gira más rápido y en sitios más raros:

Lo que he entendido

Que la cultura es un tiovivo, como el mapache: todo vuelve, solo que sin etiqueta de origen. Los chavales creen haber descubierto un sonido nuevo y están bailando lo mismo que sus abuelas en 1980, cosa que me produce una satisfacción que no sé si es sana. Por una vez, el consultorio informa en dirección contraria: chaval, pregúntale a tu abuela por Raffaella. Vas a flipar más tú que ella.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

El cubo de palomitas de Dune: el merchandising que nadie pidió así

Expediente de marzo. Con la segunda parte de Dune en cines, los estrenos americanos venden un cubo de palomitas coleccionable con forma de gusano de arena gigante. Hasta ahí, normal. El problema es que el gusano tiene la boca abierta, las palomitas se cogen de dentro de la boca, y la boca… digamos que el diseñador no pensó en las implicaciones. O pensó demasiado.

El caso

Internet tardó cero coma en darse cuenta de a qué recordaba aquello, y el cubo pasó de merchandising a fenómeno: agotado en todas partes, revendido a precios de escándalo, y coronado cuando el programa Saturday Night Live le dedicó una canción entera, que es el máximo honor que América puede concederle a un objeto:

Luego están los que lo compraron y documentaron la experiencia de usarlo, que es un género en sí mismo:

Lo que he entendido

Que en 2024 el éxito de una película se mide en si su cubo de palomitas genera memes. Y que hay una lección de marketing preciosa: el departamento de merchandising cometió el mejor error de la historia del cine, porque ese cubo horrible ha dado más conversación que el tráiler. La mitad de internet compró el cubo de broma. El estudio cobró en serio. Piensa quién ganó.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

El Wonka cutre de Glasgow: la estafa que se convirtió en patrimonio de la humanidad

Expediente de febrero, y es el caso más redondo que ha pasado por este consultorio: la «experiencia inmersiva de Willy Wonka» de Glasgow. Carteles espectaculares hechos con inteligencia artificial, entradas a 35 libras, y al llegar… una nave industrial medio vacía con tres decorados de pena, un castillo hinchable pequeño y un vaso de limonada con dos gominolas por niño.

El caso

El 24 de febrero, las familias que habían pagado se encontraron aquello y la cosa acabó con padres llamando a la policía. A los actores les habían dado un guion de quince páginas generado por ordenador la noche anterior, con personajes que no existen en ningún libro, incluido «el Desconocido», un villano con máscara que salía de detrás de un espejo y hacía llorar a los críos.

Y entonces internet hizo su magia: la foto de la actriz vestida de Oompa Loompa triste, con su mesita de laboratorio de saldo, dio la vuelta al planeta y los actores pasaron de víctimas a leyendas. Aquí cuentan ellos mismos aquel día glorioso:

Lo que he entendido

Este expediente tiene de todo: la IA vendiendo un sueño, la realidad entregando una nave de polígono, e internet convirtiendo el drama en comedia patrimonio de todos en 48 horas. La estafa duró una mañana; los memes durarán décadas. Si esto le pasa a alguien en 1994, pierde el dinero y punto. En 2024, la Oompa Loompa triste tiene más fama que Wonka. A veces internet imparte justicia, a su manera.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

Desdentao bailando: el año empieza con un dragón

Expediente de enero. Lo que arrasa este mes es un dragón negro de dibujos bailando con los brazos en jarras y un ritmo sospechosamente pegadizo. Es Desdentao, el de «Cómo entrenar a tu dragón», y si tienes hijos de cierta edad ya lo has visto bailar más veces que a ellos.

El caso

El baile sale de una animación paródica del animador holandés Cas van de Pol, que lleva años resumiendo películas enteras en dos minutos de dibujos disparatados. Alguien recortó los segundos del dragón bailando, TikTok le puso música, y el clip se convirtió en plantilla universal: Desdentao baila en bodas, en exámenes, en catástrofes, en tu nómina. Baila contra todo.

Las variantes son legión: en tres dimensiones, en fiestas, con otras canciones. Esta es de las que más rula:

Lo que he entendido

Que hay memes que triunfan por listos y memes que triunfan por necesarios, y este es de los segundos. No tiene chiste, tiene actitud: las cosas van regular y el dragón baila igual. La chavalería lo usa como nosotros usábamos el «ancha es Castilla», solo que con más ritmo. Enero, cuesta de enero, y un dragón bailando. El año empieza bien.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.