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Viral67

Diez años de lo más viral de internet, clasificado y explicado por un boomer 🙂

Viral67

Diez años de lo más viral de internet, clasificado y explicado por un boomer 🙂

Expedientes

PPAP: un bolígrafo, una piña, una manzana y el planeta rendido

Expediente de septiembre. La canción del momento dura 45 segundos y su letra completa es: tengo un boli, tengo una manzana… boli-manzana. Tengo un boli, tengo una piña… boli-piña. Manzana-boli, piña-boli… PEN-PINEAPPLE-APPLE-PEN. La interpreta un comediante japonés disfrazado de estampado de leopardo, Pikotaro, con un playback de puntería quirúrgica, y el planeta entero la tiene metida en el cráneo.

El caso

El vídeo llevaba semanas circulando en Japón cuando Justin Bieber lo señaló como su favorito de internet, y desde entonces es imparable: parodias, versiones, récords, y la prensa mundial buscándole explicación a lo inexplicable:

Lo que he entendido

Que cada pocos años el pop mundial es conquistado desde Asia por algo que las discográficas occidentales jamás habrían aprobado (¿recuerdan el caballo de Gangnam Style?), y que el ingrediente secreto es siempre el mismo: compromiso TOTAL con la tontería. Pikotaro no guiña el ojo, no pide perdón: boli, piña, manzana, con la seriedad de un tenor. La tontería ejecutada con maestría deja de ser tontería: es artesanía. Boli-piña. Ya la tienes dentro. De nada.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

Harambe: el gorila que se convirtió en el símbolo de este año raro

Expediente de agosto, y es el más difícil de explicar del año. En mayo, en el zoo de Cincinnati, un niño cayó al foso del gorila Harambe y el equipo del zoo abatió al animal para proteger al crío. Tragedia real, debate legítimo, portadas. Lo que nadie pudo prever es lo de después: tres meses más tarde, Harambe es el meme central de internet, un fenómeno que ya no va del gorila sino de… de todo lo demás.

El caso

La mecánica fue extraña: primero el duelo sincero, luego el duelo exagerado en broma, luego la broma pura: Harambe como mártir universal, candidato a las elecciones, nombre coreado en estadios. El gorila se convirtió en el comodín irónico con el que esta generación procesa un año que se les está haciendo raro:

Lo que he entendido

Que el meme de Harambe no es sobre Harambe: es la primera vez que veo a internet usar la ironía como bandera generacional, un «todo es absurdo y lo sabemos» condensado en un gorila. Los mayores no lo entendemos del todo, y sospecho que ese es parte del diseño. Lo apunto como síntoma: cuando una generación elige duelo irónico por un gorila como lenguaje común, algo está diciendo del año que le está tocando. 2016, tomo nota de ti.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

Pokémon GO: el verano en que los fantasmas sacaron a todos a la calle

Expediente de julio, y es EL fenómeno del año, sin apelación. Se ha lanzado Pokémon GO, un juego de móvil que pone bichos virtuales repartidos por las calles REALES: los ves a través de la cámara y hay que ir físicamente a cazarlos. Resultado: el planeta entero andando por ahí con el brazo estirado, en manadas, a todas horas.

El caso

Las escenas son de ciencia ficción costumbrista: estampidas en Central Park porque apareció un Pokémon raro, parques llenos a medianoche, comisarías pidiendo que no se cace conduciendo, y una generación de padres descubriendo de golpe dónde estaban todos los chavales: fuera. Cazando:

Lo que he entendido

Que veinte años de «los videojuegos encierran a los críos» acaban de volar por los aires: el juego más masivo de la historia consiste en SALIR. Andar, literalmente: kilómetros. He visto pandillas enteras recorriendo mi barrio como exploradores, saludándose entre desconocidos («¿aquí qué hay?» «Un Pikachu en la farmacia»). La tecnología llevaba años prometiendo mezclar lo virtual y lo real; lo ha conseguido un juego de cazar bichos de 1996. El futuro llega siempre por donde nadie mira.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

El aplauso vikingo: Islandia enseña al fútbol cómo se anima

Expediente de junio, de Eurocopa. Islandia, un país con menos habitantes que un barrio de Madrid, se ha clasificado para su primer gran torneo y ANOCHE eliminó a Inglaterra entera. Pero el fenómeno viral no es el resultado: es su afición. Miles de islandeses con los brazos en alto, dando UNA palmada seca al unísono con un «¡HUH!» de trueno, primero lento, luego acelerando hasta el éxtasis. El aplauso vikingo.

El caso

El ritual (que los aficionados islandeses adaptaron del ambiente de otros deportes nórdicos, dicen ellos mismos) se ha convertido en LA imagen del torneo, y medio mundo anda ensayándolo: estadios enteros, oficinas, bodas. El recibimiento en Reikiavik va camino de ser una de las escenas del año:

Lo que he entendido

Que en la era del ruido continuo, lo que ha hipnotizado al planeta es lo contrario: silencio, UNA palmada, silencio. Orden y crescendo. Hay algo ancestral ahí que cualquier ser humano reconoce en el estómago, y por eso viaja sin traducción. Y la otra lección es deportiva y me encanta: 330.000 habitantes, organizados y creyendo, eliminan a la cuna del fútbol. HUH. Así, de una vez, y todos a la vez.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

La madre Chewbacca: cuatro minutos de risa que conquistaron el planeta

Expediente de mayo, y es el más feliz del año sin discusión: Candace Payne, un ama de casa texana, se sienta en su coche en el aparcamiento, estrena en directo por Facebook una máscara de Chewbacca que se acaba de comprar («¡es para mí, no para los niños!»), y al accionar el rugido le entra un ataque de risa tan monumental, tan contagioso, tan de verdad, que el vídeo se convierte en el directo más visto de la historia de Facebook. Más de 160 millones de personas.

El caso

La escalada posterior fue de cuento: entrevistas en la tele, invitación de la mismísima Lucasfilm, regalos, y la señora manejando la fama con la misma naturalidad que la máscara:

Lo que he entendido

Que en un internet cada vez más producido, guionizado e iluminado, lo que rompió todos los récords fue una señora riéndose DE VERDAD cuatro minutos en un aparcamiento. La risa auténtica es el contenido más raro y más valioso que existe, porque no se puede fabricar ni fingir: o te sale o no te sale. A Candace le salió, y el planeta entero se rió con ella sin saber por qué. Sí se sabe por qué: porque hacía falta.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

Dat Boi: aquí viene el chaval (es una rana en monociclo)

Expediente de abril, y aviso: este no se puede explicar, solo se puede describir. El meme del momento es un muñeco 3D de una RANA montada en un MONOCICLO, sacado de una web de cliparts de los 2000, que aparece acompañado del grito «here come dat boi!» (¡aquí viene el chaval!) y la respuesta entusiasta «o shit waddup!» (algo así como «¡anda, qué pasa!»).

El caso

No hay contexto. No hay historia. Viene la rana, en su monociclo, pedaleando tan tranquila, y hay que recibirla con alegría. Eso es TODO el meme, y llevamos semanas así:

Lo que he entendido

Que internet ha entrado en su fase dadaísta: después de años de memes CON chiste, la vanguardia es el meme SIN chiste, puro absurdo celebrado en comunidad. Recibir a la rana con entusiasmo es el chiste; preguntarse por qué es no haberlo entendido. Los estudiosos dirán que es humor posirónico; yo digo que es la peña aburrida con acceso a cliparts, y que ambas cosas son verdad. Aquí viene el chaval. Qué pasa. Así estamos en 2016.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

Boaty McBoatface: le pides nombre a internet y esto es lo que pasa

Expediente de marzo, británico y glorioso. El organismo de investigación polar del Reino Unido botará un buque oceanográfico puntero de 200 millones de libras, y tuvo la idea encantadora de dejar que el público votara el nombre por internet. Proponían cosas dignas: Shackleton, Endeavour… Y entonces un locutor de radio sugirió, de broma, «Boaty McBoatface». Algo así como «Barquito McCaradebarco».

El caso

Barquito McCaradebarco arrasó la votación con más votos que todos los nombres serios juntos, dejando a la ciencia británica ante el dilema del siglo: ¿respetar la democracia o el ridículo? (Spoiler que se veía venir: acabarán poniéndole otro nombre al barco grande… y llamando Boaty a un submarino pequeño, para calmar a las masas.)

Lo que he entendido

Que hay una ley no escrita que este expediente deja grabada en piedra: NUNCA le preguntes a internet en abierto, porque internet no vota lo que quieres, vota lo que le hace gracia, con una disciplina de voto que ya la quisieran los partidos. Y sin embargo, fíjate: medio mundo aprendió el nombre de un buque oceanográfico británico. Ninguna campaña seria lo habría logrado. El ridículo, bien administrado, es divulgación científica. McCaradebarco para presidente.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

El Óscar de Leo: se acabó el meme más querido de internet

Expediente de febrero, escrito en la mismísima noche de los Óscar. Esta madrugada se cierra (o no) la historia más larga de internet: Leonardo DiCaprio y su Óscar. Cinco nominaciones perdidas, veinte años de carrera, y una industria del meme entera construida sobre su sequía: Leo mirando fijamente, Leo aplaudiendo a los ganadores con la mandíbula apretada, Leo arrastrándose congelado por la nieve de «El Renacido» este invierno mientras internet gritaba DÁDSELO YA.

El caso

Y esta vez sí: por fin lo ha ganado, por sufrir en la nieve precisamente. La sala entera en pie, y el planeta entero celebrándolo como se celebra ahora todo: con la última hornada de memes de la saga, que es la más feliz:

Lo que he entendido

Que internet necesita historias largas tanto como chistes rápidos, y la de Leo era la mejor: un multimillonario guapísimo al que solo le faltaba una cosa, y esa cosa se le negaba año tras año. Era nuestro Sísifo con esmoquin. Hoy internet gana y pierde a la vez: gana el final feliz y pierde su meme más fiable. Enhorabuena, Leo. Te vamos a echar de menos perdiendo.


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Expedientes

Making a Murderer: el mes en que todos fuimos detectives de sofá

Expediente de enero. Las navidades han dejado un fenómeno nuevo: medio planeta se ha tragado del tirón «Making a Murderer», un documental de Netflix de diez horas sobre el caso de Steven Avery, un hombre de Wisconsin con una historia judicial de no dormir. Y no contento con verlo, medio planeta ha decidido que ES parte del caso.

El caso

Las peticiones para indultar al protagonista han reunido cientos de miles de firmas en días, hasta el punto de que la Casa Blanca ha tenido que responder oficialmente (no puede: es un caso estatal). Famosos opinando, foros enteros reanalizando pruebas, teorías por todas partes. La audiencia convertida en jurado popular espontáneo:

Lo que he entendido

Que ha nacido un deporte de masas: el true crime como participación. La tele de mis tiempos te contaba un crimen; la de ahora te da diez horas de material y la sensación (peligrosa, fascinante) de que tú también puedes resolverlo desde el sofá. Al sistema judicial americano esta moda le va a dar disgustos, y a Netflix, oro. Apunto la fecha: enero de 2016, el mes en que la audiencia pidió el sumario. Esto no ha hecho más que empezar.


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Expedientes

El despertar de la Fuerza: el estreno que paró el mundo (y el pacto de silencio)

Último expediente del año. Se ha estrenado «El despertar de la Fuerza», la primera Star Wars en una década, y ha sido menos un estreno que un acontecimiento planetario: récords absolutos de taquilla, colas con sables láser, tres generaciones compartiendo sala (abuelos que vieron la original en el 77, hijos de la trilogía nueva, nietos estrenándose) y las reacciones en los cines, dignas de estadio:

El caso

Y el fenómeno paralelo más bonito del mes: EL PACTO. Internet entero, ese lugar donde nada sobrevive dos minutos sin destriparse, ha mantenido durante semanas un acuerdo tácito y planetario de NO CONTAR los giros de la película. El hashtag era claro y amenazante: sin spoilers.

Lo que he entendido

Que internet, que parece ingobernable, es capaz de autoimponerse una ley cuando algo le importa de verdad, y eso me reconcilia con el invento. Cierro 2015 con esa imagen: millones de personas mordiéndose la lengua a la vez por respeto a la ilusión de los demás. Igual no está todo perdido con esta gente. Feliz año desde el consultorio, y que la Fuerza etcétera. No he podido evitarlo.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

El «Hello» de Adele: todos colgando un teléfono que ya no existe

Expediente de noviembre, musical y melancólico. Adele ha vuelto tras años de silencio con «Hello», y las cifras dan vértigo: el vídeo ha batido todos los récords de velocidad de la historia (el día de más reproducciones jamás registrado), el single vende como en los tiempos del CD y el planeta entero anda cantando «hello from the other side» con más sentimiento del que puede justificar.

El caso

Y como termómetro definitivo de fenómeno: la industria paralela de parodias, que no perdona a nadie que triunfe de verdad. Las hay a docenas y algunas son oro puro:

Lo que he entendido

Que en la era del single de usar y tirar, lo que ha arrasado es una balada de las de antes, de piano, abrigo y arrepentimiento, cantada por una señora con voz de verdad a un teléfono de tapa que ya ni se fabrica. La nostalgia también funciona en el pop, y Adele es su reina: nos vendió añoranza a una generación que aún no sabía que ya tenía cosas que añorar. Hello desde el otro lado, chavales. Aquí se está bien.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

El día de Regreso al Futuro: bienvenido al futuro, Marty (perdona por los patinetes)

Expediente de octubre, y este es especialmente mío. El 21 de octubre de 2015 es LA fecha: el día exacto al que viajan Marty McFly y Doc en «Regreso al Futuro II» (1989). O sea, que esta semana hemos vivido el día en que oficialmente empieza «el futuro» de mi película. Y el planeta entero lo ha celebrado comparando lo prometido con lo entregado.

El caso

Balance: prometían coches voladores, tenemos atascos; prometían hoverboards de verdad, tenemos unos patinetes con ruedas que se incendian; prometían zapatillas autoajustables (esas sí las ha sacado Nike, en edición limitada, los muy listos). Hubo celebraciones, reestrenos, tributos, y a Tony Hawk probando el único hoverboard real que existe, uno magnético que solo funciona sobre cobre:

Lo que he entendido

Que el futuro nunca llega como lo pintan, pero fastidia más cuando le pusieron fecha. Aunque el balance real es curioso: no hay coches voladores, pero llevamos en el bolsillo algo que la película ni imaginó (este consultorio se lee en uno de esos aparatos). El futuro no falló: vino por otra puerta, como siempre. Y aun así, Doc, te lo digo desde 2015: los patinetes que arden no cuentan. Eso no era el trato.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.