Making a Murderer: el mes en que todos fuimos detectives de sofá
Expediente de enero. Las navidades han dejado un fenómeno nuevo: medio planeta se ha tragado del tirón «Making a Murderer», un documental de Netflix de diez horas sobre el caso de Steven Avery, un hombre de Wisconsin con una historia judicial de no dormir. Y no contento con verlo, medio planeta ha decidido que ES parte del caso.
El caso
Las peticiones para indultar al protagonista han reunido cientos de miles de firmas en días, hasta el punto de que la Casa Blanca ha tenido que responder oficialmente (no puede: es un caso estatal). Famosos opinando, foros enteros reanalizando pruebas, teorías por todas partes. La audiencia convertida en jurado popular espontáneo:
Lo que he entendido
Que ha nacido un deporte de masas: el true crime como participación. La tele de mis tiempos te contaba un crimen; la de ahora te da diez horas de material y la sensación (peligrosa, fascinante) de que tú también puedes resolverlo desde el sofá. Al sistema judicial americano esta moda le va a dar disgustos, y a Netflix, oro. Apunto la fecha: enero de 2016, el mes en que la audiencia pidió el sumario. Esto no ha hecho más que empezar.
Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.
