Frozen: la canción de la que ningún padre puede escapar
Expediente de febrero, dedicado a todos los padres de criaturas menores de diez años, que ya saben de qué va antes de leerlo: «Let It Go». La canción de Frozen. La que suena en tu casa, en tu coche, en el cumpleaños, en el colegio y en tus sueños. SUÉLTALOOO.
El caso
La película se estrenó en las navidades y la canción ha crecido hasta convertirse en fenómeno mundial autónomo: los vídeos de crías (y críos) berreándola con el alma son un género inagotable, hay recopilatorios de mini-Elsas que acumulan millones de visitas, y la cosa va camino del Óscar. Los padres del planeta han pasado ya por las cinco fases: ternura, diversión, saturación, desesperación y aceptación:
Lo que he entendido
Que Disney ha fabricado el primer himno infantil de la era del vídeo compartido: antes los críos cantaban en el salón y lo sufría la familia; ahora lo graban y lo sufrimos todos, en bucle. La canción, por cierto, va de soltar y liberarse, lo cual tiene guasa, porque es exactamente lo que los padres no pueden hacer con ella. Suéltalo, dice. OJALÁ, responde el planeta adulto.
Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.
