Chatroulette: la ruleta rusa de las webcams
Expediente de enero. El sitio de moda lo montó un ruso de 17 años en tres días y consiste en esto: pulsas un botón y tu webcam se conecta con la de UN DESCONOCIDO al azar del planeta. No te gusta: siguiente. Se llama Chatroulette y es exactamente la caja de bombones de Forrest Gump: nunca sabes lo que te va a tocar. (A menudo, aviso a navegantes, te toca un señor sin pantalones. La estadística es la que es.)
El caso
Entre señor y señor, la ruleta escupe milagros: conciertos improvisados, amistades interoceánicas, y estrellas nuevas como el pianista enmascarado Merton, que improvisa canciones sobre el desconocido que le aparece, en directo, con un talento que ya lo quisieran los profesionales:
Lo que he entendido
Que Chatroulette es internet destilado en una sola pantalla: la promesa (el mundo entero a un clic) y la letra pequeña (el mundo entero incluye a los sinvergüenzas) en el mismo botón. No durará como moda (el porcentaje de pantalones es insostenible), pero deja inventado algo importante: el encuentro aleatorio como espectáculo. Siguiente, siguiente, siguiente… oye, un pianista. Así, exactamente así, funciona toda la red. Bienvenidos a la década.
Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.
