Planking: la moda de tumbarse tieso en sitios absurdos
Expediente de junio. La moda mundial del momento consiste en lo siguiente: tumbarse boca abajo, rígido como una tabla de planchar, brazos pegados al cuerpo, cara al suelo, en el lugar más inesperado posible: encima de un buzón, de una cabina, de dos sillas, del carro del súper. Foto, subir, y a esperar que alguien lo supere. Se llama «planking» y ha llegado a todo: famosos, deportistas y tu vecino.
El caso
La escalada competitiva es el motor y también el problema: de la mesa del comedor se pasó a las azoteas y balcones, ya hay policías resoplando en varios países y una desgracia mortal en Australia que ha puesto la moda en todos los telediarios con el ceño fruncido:
Lo que he entendido
Que el planking es el ancestro de algo que veremos mil veces: la performance absurda competitiva, donde la gracia está en la incongruencia (un cuerpo tieso donde no toca) y el riesgo sube porque lo fácil ya lo hizo otro. Como fotografía conceptual amateur me parece hasta elegante; como deporte de altura, una tontería con esquelas. El dictamen del consultorio, válido para esta moda y las cien que vendrán: tumbarse, siempre; caerse, jamás. La gravedad no tiene cuenta, pero participa.
Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.
