Friday: la canción más odiada de internet (y por qué eso es un logro)
Expediente de marzo. La protagonista del mes es Rebecca Black, 13 años, de California, cuya madre pagó unos 4.000 dólares a una empresucha que fabrica videoclips para adolescentes. El resultado es «Friday»: una oda al viernes con autotune de sierra, letra que informa de que después del jueves viene el viernes, y el dilema lírico central de la obra: ¿en qué asiento del coche me siento?
El caso
Internet la descubrió y la coronó «la peor canción de la historia» con tal entusiasmo que la hizo número uno de visitas del planeta: decenas de millones en semanas, parodias, versiones de estrellas, y la palabra «Friday» arruinada para siempre. La cara B del expediente es seria: la cría recibió una avalancha de crueldad, incluidas amenazas, por el delito de cantar regular a los 13 años.
Lo que he entendido
Que internet ha inventado el éxito por odio: la canción es mala, sí, pero el fenómeno no fue la canción, fue el placer colectivo de despedazarla, y ese combustible mueve más clics que la admiración. Y la segunda lección, que va en serio: al otro lado del meme había una niña. La chavala, por cierto, está manejando el vendaval con más dignidad que sus linchadores, que ya es decir. Fun, fun, fun, fun. Perdón. Es que no sale. ES VIERNES en mi cabeza desde marzo.
Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.
