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Viral67

Diez años de lo más viral de internet, clasificado y explicado por un boomer 🙂

Viral67

Diez años de lo más viral de internet, clasificado y explicado por un boomer 🙂

Expedientes

Un caso al mes: qué se hizo viral, de dónde salió y qué significa.

Expedientes

Girl dinner: la cena de picoteo ya tiene nombre oficial

Expediente de agosto. La expresión del verano es «girl dinner», cena de chica: una foto de un plato con cuatro cosas sueltas (un trozo de queso, seis aceitunas, dos galletas saladas, algo de fiambre) presentada con orgullo como cena completa. Millones de mujeres jóvenes enseñando sus bandejas de picoteo y celebrándose mutuamente el invento.

El caso

Todo viene de un vídeo de mayo en que una chica bautizó así su cena de sobras variadas, y la etiqueta explotó durante el verano: la girl dinner ideal no se cocina, se RECOLECTA por la cocina. Hubo debate nutricional serio, cadenas de comida rápida apuntándose a la moda, y derivadas como la «girl math» (matemática de chica: si lo pagas en efectivo, es gratis):

Y el vídeo que este consultorio necesitaba: boomers de verdad probando las girl dinners de la generación siguiente, con la cara que puedes imaginar:

Lo que he entendido

Que internet ha vuelto a hacer su truco favorito: ponerle nombre de fenómeno a algo que la humanidad lleva haciendo desde siempre. La girl dinner es el picoteo de toda la vida, la cena de «abro la nevera y que sea lo que Dios quiera» que en mi casa se llamaba «cenar cualquier cosa». La diferencia es que nosotros lo hacíamos con algo de culpa y ellas lo han convertido en identidad y casi en género literario. Enhorabuena, la verdad. Liberado el picoteo, ¿para cuándo la siesta con nombre en inglés?


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

Barbenheimer: rosa chicle y bomba atómica, sesión doble

Expediente de julio, y es acontecimiento histórico: el mismo día se han estrenado Barbie, la película más rosa jamás filmada, y Oppenheimer, tres horas de física y remordimiento sobre el padre de la bomba atómica. En cualquier época sensata, dos públicos distintos. En esta: UN SOLO PLAN, llamado Barbenheimer, y consiste en verlas las dos seguidas, a poder ser vestido para la ocasión.

El caso

Lo que empezó como un chiste sobre el choque de estrenos acabó en fenómeno mundial de verdad: entradas dobles, gente de rosa entrando a ver la bomba atómica, debates muy serios sobre el ORDEN correcto (primero Oppenheimer, luego Barbie para curarse; en esto hay consenso), y las dos películas batiendo récords gracias a la rivalidad que se suponía que las perjudicaba:

Lo que he entendido

Que internet convirtió la cartelera en un menú del día, y que la gente tenía tantas ganas de un acontecimiento compartido que se lo fabricó con lo que había: contraste absoluto y un nombre pegadizo. Fui a las dos, por supuesto, en el orden canónico. Salí del cine convencido de dos cosas: de que la humanidad está condenada y de que Ken es un tipo incomprendido. El verano de 2023 se explicará con una palabra inventada, y me parece bien.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

El batido de Grimace: los chavales fingen su muerte por un batido morado

Expediente de junio, y aviso a padres: si tu hijo aparece tirado en el suelo con un batido morado derramado al lado, no llames a nadie. Está haciendo el meme. McDonald’s sacó un batido morado por el cumpleaños de Grimace, su mascota morada de los ochenta, y TikTok decidió en bloque que el batido era veneno.

El caso

El formato es siempre igual: el chaval prueba el batido diciendo «mmm, rico», corte, y aparece «muerto» en la postura más dramática posible, con el batido chorreando como en una escena del crimen. Miles y miles de versiones, cada una más teatral:

Lo mejor del expediente es la reacción de McDonald’s, que en vez de asustarse le siguió el juego con un mensaje desde la cuenta de Grimace: «hago como que no veo el meme». Jugada maestra:

Lo que he entendido

Que el humor de esta generación es puro teatro colectivo sin acuerdo previo: nadie repartió el guion y sin embargo todos lo conocen. El anuncio lo hicieron gratis los propios chavales fingiendo intoxicaciones, y la marca vendió batidos como rosquillas. Es la primera campaña publicitaria de la historia protagonizada por las supuestas víctimas del producto. El marketing ha entendido a la chavalería antes que los padres, lo cual, si lo piensas, da más miedo que el batido.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

La coronación de Carlos III: mil años de protocolo, dos memes inmortales

Expediente de mayo. Este mes hubo coronación en Inglaterra, la primera en setenta años: carrozas de oro, armiños, juramentos, el imperio entero desplegado. E internet, con toda esa pompa delante, eligió quedarse con dos cosas: una señora con una espada y una figura oscura pasando por una puerta.

El caso

La figura oscura primero: durante la retransmisión, alguien con túnica y algo parecido a una guadaña cruzó un pasillo de la abadía de Westminster, e internet decidió al instante que la Muerte había ido a la coronación. Era un sacristán con los bártulos, dicen. Internet prefiere su versión:

Y luego, el descubrimiento del día: Penny Mordaunt, ministra británica, sosteniendo una espada enorme en vertical, quieta, durante casi una hora, con una solvencia que eclipsó a la corona. El planeta rendido a la señora de la espada:

Lo que he entendido

Que puedes gastar mil años de protocolo y cien millones de libras en una ceremonia, que internet la va a resumir en el detalle que tú no controlaste. La monarquía preparó cada segundo; la historia la escribieron un sacristán con prisa y una ministra con brazos de acero. Hay una justicia poética en que el imperio donde no se ponía el sol ahora dependa del meme que le toque. Como todos nosotros, majestad. Bienvenido a 2023.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

Peaches: el villano de Mario canta una balada y arrasa

Expediente de abril. La película de Super Mario ha reventado la taquilla mundial, pero el fenómeno del mes no es el fontanero: es su enemigo. Bowser, el dragón-tortuga malvado, se sienta al piano y le canta una balada de amor desesperado a la princesa Peach. Se titula «Peaches», dura noventa segundos, la canta Jack Black, y se ha salido de la película para invadir el mundo real.

El caso

Los chavales salieron del cine cantándola y ya no pararon: versiones, covers, el «piano de Bowser» replicado en clases de música, y la canción colándose en las listas de éxitos de verdad, entre Bad Bunny y compañía. Un tema de dibujos animados de un villano enamorado, compitiendo en las listas con los profesionales:

Lo que he entendido

Que el secreto del fenómeno es viejísimo: el malo enamorado siempre ha sido mejor personaje que el bueno triunfador. Y que Jack Black es de los nuestros: un tío de cincuenta años entregándose a la tontería con la seriedad de un concertista. Los chavales creen que se ríen DE la canción. Mentira: se la saben entera. Así funciona la ternura en 2023, disfrazada de cachondeo. PEACHES, PEACHES, PEACHES. Perdón, se me ha escapado.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

El Papa con plumífero: la primera gran mentira que nos tragamos todos

Expediente de marzo, y este es de los que marcan época, apunta la fecha. Esta semana medio mundo ha visto la foto del Papa Francisco con un plumífero blanco acolchado, estilazo de rapero de lujo, andando tan tranquilo. La foto es falsa. La hizo un señor de Chicago con un programa de inteligencia artificial que genera imágenes, y la subió a un foro por reírse.

El caso

La gracia (y el escalofrío) es que esta vez picamos TODOS, incluida gente famosa que la compartió convencida. No era un montaje cutre de los de antes: la luz, las arrugas, la cruz… todo perfecto. El propio autor se asustó de lo que había liado:

La pregunta que deja el mes es incómoda y ya tiene vídeos sesudos intentando responderla: si esta cuela, ¿cuál no va a colar?

Lo que he entendido

Que marzo de 2023 es el mes en que «lo he visto con mis ojos» dejó de ser un argumento. La foto del Papa es inofensiva y hasta simpática, pero es el aviso: a partir de aquí, cualquier imagen puede ser mentira bien hecha. Mi consejo de boomer, que por una vez vale oro precisamente por ser de boomer: desconfiad como desconfiábamos nosotros de los duros sevillanos. La tecnología es nueva; el timo es de toda la vida.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

El globo chino: quince días mirando al cielo

Expediente de febrero. Este mes el planeta ha estado pendiente de un globo. Uno blanco, gigante, chino, que se paseó tranquilamente por el cielo de Estados Unidos durante una semana mientras medio mundo debatía si era un globo espía o un globo meteorológico despistado. Al final lo derribó un caza con un misil, que es la manera más cara de pinchar un globo jamás registrada.

El caso

Mientras los gobiernos se cruzaban comunicados, internet hizo su trabajo: el globo tuvo cuentas parodia, teorías, canciones y un seguimiento minuto a minuto digno de un mundial. El derribo fue retransmitido y celebrado como una final:

Lo que he entendido

Que internet tiene un talento especial para convertir las crisis internacionales en mascotas. Un objeto redondo, lento y mudo flotando sobre un continente en tensión: el personaje perfecto, porque cada cual proyecta en él lo que quiere. Los analistas veían espionaje; internet veía a un señor globo de vacaciones. Y confieso que cuando lo derribaron sentí una pena absurda, como cuando muere el personaje gracioso de la serie. Década rara, esta.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

ChatGPT hace los deberes: el año empieza con los profesores en pie de guerra

Expediente de enero. La palabra del mes en todos los institutos es ChatGPT: una inteligencia artificial que conversa, salió hace unas semanas, y ya escribe redacciones enteras en diez segundos. Los chavales lo descubrieron antes que sus profesores, claro. El pánico educativo es generalizado y las escuelas de Nueva York ya lo han prohibido en sus redes.

El caso

Los vídeos del mes van todos de lo mismo: chavales enseñando cómo la máquina les hace la tarea, y adultos debatiendo si esto es el fin de los deberes, del esfuerzo o directamente de la civilización:

Mi favorito del género: un profesor de lengua corrigiendo redacciones escritas por la máquina, con cara de ir descubriendo el futuro sobre la marcha:

Lo que he entendido

Que esto no es una moda de mes, me temo. He probado el cacharro por responsabilidad periodística de consultorio, y entiendo a los chavales: la tentación es enorme y la máquina, aunque mete la pata con aplomo, escribe mejor que muchos adultos que conozco. Los profesores tienen por delante el curso más raro de sus vidas. Apunto esta predicción para revisarla en diciembre: de esta se hablará más, no menos.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

El baile de Miércoles: la niña gótica pone a bailar al planeta

Último expediente del año. Netflix estrenó hace un mes «Miércoles», la serie de la hija de la familia Addams, y hay una escena que se ha comido diciembre entero: Miércoles, en el baile del instituto, ejecutando una coreografía rarísima, entre robótica y poseída, con cara de funeral. La actriz, Jenna Ortega, se la inventó ella misma. Y ahora la baila TODO EL MUNDO.

El caso

El detalle curioso del expediente: en la serie suena una canción de los Cramps de los ochenta, pero TikTok le puso encima «Bloody Mary» de Lady Gaga acelerada, y esa mezcla apócrifa es la que ha dado la vuelta al mundo, hasta el punto de resucitar en las listas una canción de Gaga de hace once años. La propia Gaga ha acabado haciendo el baile:

Lo que he entendido

Que el año se cierra con su enésima lección de que nadie controla nada: Netflix fabricó una serie, una actriz improvisó un baile, internet le cambió la música, y el resultado final (que no diseñó nadie en concreto) es más famoso que la serie. Así funciona ahora la cultura: en cadena y sin autor. Y una nota tierna para acabar 2022: el baile del año lo firma un personaje que odia sonreír. Algo nos dice eso, no sé el qué. Feliz año desde el consultorio.


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Expedientes

El mes del check azul: ocho dólares y a suplantar farmacéuticas

Expediente de noviembre, y es de los que se estudiarán. Twitter, recién comprado y patas arriba, decidió que la insignia azul de «cuenta verificada», reservada hasta ahora a identidades comprobadas, se vendiera a ocho dólares al mes, sin comprobar nada. Ocho dólares. La identidad de cualquiera. ¿Qué podía salir mal?

El caso

Salió todo. En cuarenta y ocho horas hubo «cuentas oficiales» falsas de medio mundo corporativo, y la obra maestra la firmó un bromista que pagó sus ocho dólares por hacerse pasar por la farmacéutica Eli Lilly y tuiteó: «Nos complace anunciar que la insulina ahora es gratis». La farmacéutica de verdad tuvo que disculparse, sus acciones se dieron un batacazo y el programa de verificación entero se suspendió a los pocos días:

Lo que he entendido

Que noviembre de 2022 demostró en tiempo real para qué sirve la verificación: para saber quién habla. Quitas eso y en dos días un bromista con ocho dólares mueve la bolsa. Internet lleva años jugando a la suplantación, pero nunca le habían puesto el disfraz tan barato ni tan oficial. Lo apunto en la lista de cosas que este consultorio no habría sabido inventar: la broma de ocho dólares que costó miles de millones.


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Expedientes

«Hola, soy yo, el problema»: Taylor Swift le escribe el himno a la autocrítica

Expediente de octubre, musical. Taylor Swift ha sacado disco nuevo, Midnights, ha reventado todos los récords de reproducción habidos, y de él ha salido la frase del mes, que ya te habrá llegado aunque no sepas de dónde: «It’s me, hi, I’m the problem, it’s me». Soy yo, hola, yo soy el problema.

El caso

La canción es «Anti-Hero», y la frase (una confesión de autocrítica con melodía de himno) resultó ser universalmente aplicable: a tu bandeja de entrada, a tu cuñado, a tu equipo, a uno mismo un lunes. El formato del momento consiste en señalarse a la cámara al grito de «soy yo, hola», y lo hace desde la propia Taylor hasta el community manager de tu ayuntamiento:

Lo que he entendido

Que la frase ha triunfado porque le pone música a algo incomodísimo de decir sin música: a veces el problema eres tú. Dicho cantando, resulta hasta liberador, y de paso deja el mejor truco retórico del año: admitirlo tú primero, con gracia, antes de que lo diga otro. Tomo nota para las próximas asambleas de mi asociación. Soy yo. Hola. El problema soy yo. Ya está dicho, siguiente punto del orden del día.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.

Expedientes

La Cola: Inglaterra despide a su reina con la cola definitiva

Expediente de septiembre, y lo escribo con el respeto que merece el suceso de fondo: ha muerto Isabel II tras setenta años de reinado. Pero este consultorio no va de la noticia, va de lo que hizo internet con ella, y lo que hizo fue britaniquísimo: obsesionarse con LA COLA.

El caso

Para despedir a la reina en su capilla ardiente, los britanicos montaron una cola de hasta dieciséis kilómetros a lo largo del Támesis, con esperas de hasta veinticuatro horas. La cola tuvo su propio seguimiento oficial en directo, su meteorología, sus famosos (David Beckham la hizo entera, trece horas, y se llevó la ovación del país) y su gentilicio: «The Queue», con mayúscula, como una institución más:

Lo que he entendido

Que cada pueblo llora como sabe, y los ingleses saben en fila. Hay algo conmovedor en despedir a una reina de setenta años de servicio con el gesto más democrático que existe: ponerse a la cola como todo el mundo, sin saltársela ni el mismísimo Beckham. Internet lo entendió al vuelo: La Cola era el monumento. Los imperios pasan; la fila bien hecha, permanece. Como español, mis respetos: nosotros para eso no valemos.


Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.