Raygun: la doctora que bailó el canguro en los Juegos Olímpicos
Expediente de agosto, olímpico. En París ha debutado el breaking (el breakdance de nuestros tiempos, ahora deporte olímpico) y la historia del mes no la ha escrito ninguna medalla, sino una australiana de 36 años con chándal verde de delegación: Rachael Gunn, alias Raygun, doctora universitaria especializada, atención, en la cultura del breaking.
El caso
Salió a la pista contra rivales de veintipocos que giraban sobre la cabeza, y desplegó su repertorio: el aspersor, la serpiente y, sobre todo, el salto del canguro, patas arriba, a lo animal nacional. Los jueces le dieron cero puntos en las tres rondas. Internet le dio la fama mundial instantánea:
Lo que he entendido
El planeta se partió en dos: los que veían el ridículo olímpico y los que veían a una señora haciendo exactamente lo que le daba la gana en el escaparate más grande del mundo. Yo, tras deliberarlo, estoy con los segundos, y no por bondad: por envidia. Cero puntos y cero vergüenza, con su doctorado y su canguro. Hay medallistas de los que no me acuerdo desde agosto, y de Raygun me voy a acordar toda la vida. Algo habrá hecho bien, aunque los jueces no supieran puntuarlo.
Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.
