La vuvuzela: el Mundial suena a enjambre de un millón de abejas
Expediente de junio, mundialista y acústico. Ha empezado el Mundial de Sudáfrica y hay un protagonista que suena antes, durante y después de cada partido: la VUVUZELA, una trompeta de plástico de un metro que emite una sola nota (un si bemol, dicen los técnicos) y que, soplada por sesenta mil personas a la vez, convierte cada estadio en el interior de una colmena planetaria. BZZZZZZZZZZ.
El caso
El debate es mundial y sin término medio: las televisiones estudian filtros para quitarla del sonido, los jugadores dicen que no se oyen entre ellos, la FIFA se plantea prohibirla, y Sudáfrica defiende su trompeta con toda la razón del anfitrión: esto suena así, bienvenidos. Mientras, las ventas de vuvuzelas arrasan en todo el planeta, porque el ser humano protesta mucho pero compra más:
Lo que he entendido
Que el primer meme del Mundial no es un gol ni un jugador: es un ZUMBIDO, y eso ya es señal de los tiempos (lo que se comparte no es lo que pasa, es lo que se parodia). Yo he tomado partido: a favor. El fútbol enlatado de estudio ya lo tenemos todo el año; un Mundial que suena a avispero africano es un Mundial que se acuerda de dónde está. Y una predicción de boomer esperanzado, apuntada aquí para julio: con este ruido de fondo, España campeona. Que el enjambre reparta suerte.
Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.
