Curiosity aterriza en Marte: siete minutos de terror y un peinado
Expediente de agosto, interplanetario. La NASA ha posado en Marte el Curiosity, un robot del tamaño de un coche, con la maniobra más demencial jamás intentada: paracaídas supersónico, retrocohetes, y una GRÚA VOLADORA que descolgó al robot con cables. Todo automático, con 14 minutos de retraso de señal: los famosos «siete minutos de terror» en los que el control de misión solo podía morderse las uñas.
El caso
Millones de personas siguieron el aterrizaje EN DIRECTO por internet a las 7 de la mañana europea, y cuando llegó el «touchdown confirmed», la sala de control explotó… e internet se enamoró de un ingeniero: el chico de la cresta mohawk con estrellas teñidas, Bobak Ferdowsi, que pasó de anónimo a meme nacional («Mohawk Guy») antes de que el robot mandara la primera foto:
Lo que he entendido
Que la NASA ha aprendido internet: retransmitió la hazaña como una final deportiva, con animaciones de Hollywood y héroes con peinado meme-able, y por una noche la humanidad entera celebró a los empollones como se merece: como a estrellas del rock. Un planeta entero aplaudiendo a un robot en otro planeta. Hay meses en que este consultorio documenta tonterías; este mes documenta por qué merecemos seguir como especie. Con cresta, además.
Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.
