La gaviota del cónclave: internet retransmite una chimenea
Expediente de marzo. Este mes hubo cónclave: fumata, cardenales, el mundo pendiente de una chimenea en Roma. Y en mitad de la liturgia televisada más antigua del mundo, aterrizó la protagonista: UNA GAVIOTA. Se posó en la mismísima chimenea de la Sixtina, en plano fijo mundial, horas antes de la fumata blanca, y se quedó allí, ajena a todo, con el aplomo de quien se sabe en horario de máxima audiencia.
El caso
Internet hizo lo inevitable: cuentas parodia de la gaviota en minutos («desde aquí no veo nada, os informo»), teorías sobre su candidatura, análisis de su lenguaje corporal. La retransmisión más solemne del planeta, secuestrada por un ave marina con cero interés teológico:
Lo que he entendido
Que internet ha cambiado para siempre la manera de mirar los grandes acontecimientos: millones de personas mirando el mismo plano fijo durante horas acaban encontrando SU noticia, y la suya nunca es la oficial. El nuevo Papa salió al balcón y fue portada un día; la gaviota sigue teniendo cuentas de homenaje. Hay una lección franciscana en que el animalico le robara el plano al Vaticano, y me consta que al interesado, que eligió llamarse Francisco, le habría hecho gracia.
Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.
