La Superliga: el imperio del fútbol duró 48 horas
Expediente de abril, y este nos pilla en casa. Doce de los clubes más ricos de Europa anunciaron un domingo por la noche la Superliga: su propia competición cerrada, sin descensos, sin méritos, sin los pobres. El plan llevaba años cocinándose con abogados carísimos. Duró exactamente cuarenta y ocho horas.
El caso
Lo que los presidentes no habían calculado es que contra ellos se alinearían, por primera vez en la historia, TODOS: las aficiones en la calle, los jugadores, los entrenadores en rueda de prensa, las ligas, los gobiernos y, decisivamente, internet entero convertido en una máquina de demolición por cachondeo. Para el miércoles, los clubes ingleses huían pidiendo perdón por la puerta de atrás y el invento estaba muerto:
Lo que he entendido
Que vimos en directo algo rarísimo: el dinero perdiendo. Los doce presidentes más poderosos del fútbol descubrieron en dos días que el producto no era suyo, era de la gente, y que la gente en 2021 se organiza en horas y se ríe de ti en minutos. Como aficionado, aquella semana recuperé una fe que tenía guardada en el trastero. Como analista de memes, certifico: jamás una idea de miles de millones fue enterrada tan rápido ni con tanta guasa.
Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.
