La kiss cam de Coldplay: el culebrón del verano duró siete segundos
Expediente de julio, y por una vez no hacen falta subtítulos generacionales: esto lo ha entendido hasta tu tía. Concierto de Coldplay cerca de Boston, 16 de julio. La kiss cam va pescando parejas del público. Enfoca a un señor y una señora abrazados. Y en el momento en que se ven en la pantalla gigante, los dos se separan y se esconden como si les hubiera enfocado la Guardia Civil.
El caso
Chris Martin, desde el escenario, remató sin saber lo que estaba haciendo: «o tienen una aventura o son muy tímidos». Eran lo primero. En horas, internet los identificó: el director general de una empresa tecnológica llamada Astronomer y su jefa de recursos humanos. Casados cada uno por su lado. En una semana habían dimitido los dos, y una empresa de la que nadie había oído hablar se convirtió en la más famosa del planeta por el peor motivo posible.
Lo que he entendido
Que ya no hace falta prensa rosa: el culebrón se fabrica solo, en directo, con la cámara del estadio y sesenta mil testigos con móvil. Lo que me fascina del expediente no son los tortolitos, es la física del asunto: en 1995 ese clip lo habrían visto las quince mil personas del concierto y se habría muerto ahí. En 2025 dio la vuelta al mundo antes de que acabara la canción. La lección es de manual y la firmo: si estás donde no debes con quien no debes, no vayas a un concierto con pantalla gigante. Y menos de Coldplay, que ahí va todo el mundo.
Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.
