Farmear aura: los chavales le han puesto contador de puntos a molar
Segundo caso del consultorio. Si andas cerca de un adolescente habrás oído cosas como «+1000 de aura» o «eso es -5000 de aura, bro». Y si preguntas qué es el aura, te miran con pena. Tranquilo: me he sentado a descifrarlo y esta vez, al contrario que con el 6-7, resulta que sí significa algo. Y hasta tiene su lógica.
Qué es el aura
El aura es molar. Carisma, presencia, eso que unos tienen y otros no. La palabra viene de donde vienen todas las cosas de esta gente: del anime (los personajes de Dragon Ball echan un resplandor cuando se ponen serios) y de los videojuegos.
¿Y «farmear»? Jerga de videojuegos de toda la vida: repetir una tarea una y otra vez para acumular puntos o recursos. Junta las dos cosas y ya está: farmear aura es hacer cosas que molan para acumular puntos de molar. Puntos que no existen, claro. Pero eso da igual, porque todo el mundo acepta la contabilidad: clavas un movimiento con la cara seria y sin despeinarte, +1000 de aura. Te tropiezas delante de la chica que te gusta, -5000. Sí, se pierde más rápido de lo que se gana. En eso el aura se parece sospechosamente a la dignidad.
El rey del aura tiene 11 años y va en barca
La expresión rondaba desde finales de 2024, pero explotó en 2025 por culpa de este vídeo. Míralo antes de seguir leyendo, que son veinte segundos:
Ese crío es Rayyan Arkan Dikha, 11 años, de Indonesia. Va en la proa de una barca de carreras del Pacu Jalur, un festival tradicional de Sumatra, haciendo su papel de «tukang tari»: el bailarín que va delante dando ánimo a los remeros. Gafas de sol, cara completamente seria, la barca a toda pastilla, y él bailando en la punta como si estuviera en el salón de su casa.
Internet decidió en bloque que eso era el aura en estado puro, y medio mundo se puso a copiarle el bailecito: Travis Kelce en la NFL, Alex Albon y Marc Márquez en el motor, la plantilla del PSG entera. Aquí Kelce, un armario de dos metros de la NFL, clavando los pasos del crío:
Al crío le preguntó la BBC de dónde había sacado los pasos y contestó que se los inventó él, sobre la marcha. El gobierno de su región le dio una beca y lo nombró embajador de turismo, y el festival tuvo unos 100.000 espectadores más este año. Farmeó tanta aura que le cambió la vida.
Lo que he entendido
Aquí va lo gordo, la regla de oro del asunto: si se nota que estás farmeando aura, pierdes aura. El postureo evidente resta. Hasta pedir que te den puntos de aura te quita puntos de aura. El sistema castiga el esfuerzo visible y premia al que mola sin intentarlo… como el crío de la barca, que no estaba posando para nadie: estaba haciendo su trabajo en la fiesta de su pueblo. Por eso es el rey.
O sea, que los chavales han redescubierto una cosa que existía de toda la vida (molar es que no se te note el esfuerzo de molar) y le han puesto lo único que su generación le pone a todo: un contador de puntos. Crecieron subiendo de nivel en los videojuegos y ahora le meten barra de experiencia hasta al carisma. Nosotros a eso lo llamábamos tener clase, y tampoco sabíamos medirlo, pero también sabíamos perfectamente quién lo tenía y quién no.
Caso cerrado: farmear aura es postureo con sistema métrico. Y si has llegado hasta aquí para poder soltarlo en la cena de Navidad delante de tus sobrinos, lo siento: explicar el aura también resta aura.
