El speedrun de la Cienciología: convertir una secta en un videojuego
Expediente de abril, mi favorito del año hasta ahora. Un «speedrun» es una modalidad de videojuego que consiste en pasarse el juego en el menor tiempo posible. Este mes, a los chavales les ha dado por hacer speedruns… de los edificios de la Cienciología.
El caso
Empezó el 25 de marzo en Hollywood: un tiktoker entró corriendo en el centro de información de la Cienciología grabándose, a ver hasta dónde llegaba antes de que le echaran. Y detrás de él, decenas más, algunos con máscara y disfraz, esquivando guardias de seguridad por pasillos y escaleras. En su jerga: «desbloquear el mapa», ver qué hay en las zonas que la organización no enseña. Así se ve desde dentro, en primera persona:
La policía de Los Ángeles lleva un mes acumulando avisos, y la iglesia acaba de tomar la medida más elegante del año: quitar los pomos de sus puertas. Una organización mundial, décadas de abogados, y la respuesta final ha sido desatornillar los pomos.
Lo que he entendido
Aquí se juntan dos cosas muy de esta época. Una: los chavales han crecido con los videojuegos como idioma, así que un edificio opaco y prohibido no les intimida, les parece un nivel por desbloquear. Y dos: la protesta de esta generación no lleva pancarta, lleva cámara y cronómetro. No sé si es la forma más sensata de pedir cuentas a una secta (no lo es: los guardias existen y los juicios también), pero como formato tiene una pureza que lo del esqueleto de enero ya quisiera.
Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.
