Charlie Charlie: dos lápices, un demonio mexicano y todos los recreos del mundo
Expediente de mayo. El fenómeno del mes en todos los patios de colegio del planeta es el «Charlie Charlie Challenge»: se cruzan dos lápices sobre un papel con SÍ y NO escritos, se pregunta «Charlie, Charlie, ¿estás aquí?», y si el lápiz de arriba gira… es que ha venido Charlie, un supuesto demonio mexicano dispuesto a responder preguntas de quinceañeros.
El caso
Los vídeos son todos iguales y todos estupendos: el lápiz gira (porque un lápiz en equilibrio inestable SIEMPRE acaba girando, gracias, física), y la habitación entera sale corriendo entre gritos. Los colegios de medio mundo mandando circulares, los exorcistas opinando en prensa, y la ciencia explicando pacientemente lo del centro de gravedad:
Lo que he entendido
Que la ouija de toda la vida se ha actualizado a bajo coste: dos lápices y un hashtag. El mecanismo es el de siempre (miedo compartido + fenómeno físico trivial + ganas de gritar en grupo), y las circulares escolares de pánico, también las de siempre. Solo ha cambiado la distribución: el ritual que antes tardaba años en cruzar de un país a otro ahora se globaliza en un fin de semana. Charlie, si estás ahí: eran los cimientos del centro de gravedad, majo. Descansa.
Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.
