Prehistoria del consultorio (III): 2003, el chaval del sable láser
Tercera entrega, y llegamos al primer mártir de la era viral: 2003, el año del Star Wars Kid, el expediente que todo padre y todo chaval deberían conocer.
El expediente
Ghyslain, un estudiante canadiense de 15 años, se grabó a solas en el estudio de su instituto haciendo molinetes con un recogepelotas de golf como si fuera un sable láser doble, con la entrega total de quien se cree solo. Unos compañeros encontraron la cinta y la subieron a internet SIN SU PERMISO. Resultado: uno de los vídeos más vistos de la historia temprana de la red, millones de descargas cuando descargar costaba una tarde, parodias en series de televisión… y un chaval real destrozado, que acabó cambiando de escuela y en los tribunales (ganó, me alegra contar):
Del mismo año y el reverso amable: los tejones cantarines («badger badger badger»), un bucle hipnótico británico que demostraba que la tontería voluntaria, en cambio, era gloria pura:
Lo que aprendimos
Que la fama viral tiene una diferencia moral que lo es todo: el que se sube y el que ES subido. El badger era tontería consentida; el chaval del sable no eligió nada. 2003 nos dio la primera lección de ética de internet y la suspendimos: diecisiete años después seguimos compartiendo gente sin preguntar. Ghyslain, por cierto, es hoy abogado. La vida, a veces, remata bien los expedientes.
Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.
