Pokémon GO: el verano en que los fantasmas sacaron a todos a la calle
Expediente de julio, y es EL fenómeno del año, sin apelación. Se ha lanzado Pokémon GO, un juego de móvil que pone bichos virtuales repartidos por las calles REALES: los ves a través de la cámara y hay que ir físicamente a cazarlos. Resultado: el planeta entero andando por ahí con el brazo estirado, en manadas, a todas horas.
El caso
Las escenas son de ciencia ficción costumbrista: estampidas en Central Park porque apareció un Pokémon raro, parques llenos a medianoche, comisarías pidiendo que no se cace conduciendo, y una generación de padres descubriendo de golpe dónde estaban todos los chavales: fuera. Cazando:
Lo que he entendido
Que veinte años de «los videojuegos encierran a los críos» acaban de volar por los aires: el juego más masivo de la historia consiste en SALIR. Andar, literalmente: kilómetros. He visto pandillas enteras recorriendo mi barrio como exploradores, saludándose entre desconocidos («¿aquí qué hay?» «Un Pikachu en la farmacia»). La tecnología llevaba años prometiendo mezclar lo virtual y lo real; lo ha conseguido un juego de cazar bichos de 1996. El futuro llega siempre por donde nadie mira.
Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.
