Momo: el monstruo que aterrorizó a los padres no existía
Expediente de febrero, y este es de servicio público. Si eres padre, este mes te ha llegado por el grupo del colegio: «Momo», una criatura de ojos saltones y sonrisa imposible que supuestamente aparece en los vídeos infantiles y en WhatsApp retando a los niños a cosas horribles. Pánico mundial, colegios enviando circulares, telediarios abriendo con ello.
El caso
Respirad: era un bulo. No hay constancia de ningún «reto de Momo» real; la cara es una escultura japonesa (de una artista de efectos, se llama «Mother Bird») fotografiada en una galería, y el «fenómeno» fue una leyenda urbana que los adultos se reenviaron unos a otros hasta hacerla noticia. Los niños, en su mayoría, se enteraron de Momo… por el pánico de sus padres:
Lo que he entendido
Que los mayores nos reímos de los bulos de los chavales y luego protagonizamos el más gordo del año. El miedo a lo que hacen los críos en internet es tan grande que un monstruo inventado corrió más que cualquier verdad, reenviado «por si acaso» por gente que jamás comprobó nada. La moraleja va para nosotros: antes de reenviar, respirar. Los monstruos de internet existen, pero rara vez avisan con una escultura japonesa.
Del archivo del consultorio: este expediente se escribió en 2026, recuperando lo que pasó en la fecha que encabeza la entrada. Los hechos, los enlaces y los vídeos son de entonces; el comentario, de ahora.
